Porcia pide clemencia para Antonio a Shylock en El mercader de Venecia
De clemencia la cualidad no se impone,
cae del cielo como la suave lluvia
sobre la tierra. Es dos veces bendita:
bendice a quien la otorga y la recibe.
Más poder tiene en el poder, le sienta
al monarca en el trono mejor que la corona.
Del poder temporal muestra la fuerza el cetro,
de respeto y majestad atributo,
donde anida, de reyes, reverencia y temor;
mas se eleva clemencia sobre cetro.
En el real corazón halla su trono,
del mismísimo Dios es atributo,
de ahí que el poder terreno se asemeje al divino
si añade compasión a la justicia. Así, judío,
aunque pidas justicia, considera
que ninguno de nosotros, si esta sigue su curso,
será salvado. Por clemencia rezamos,
y la propia oración a imitar nos enseña
actos de clemencia.
1 comentario:
Lo más hermoso de este monólogo (conocido como "La cualidad de la misericordia") es la forma en que describe esta virtud no como una obligación, sino como una fuerza natural.
Es una bendición doble, es divina y natural, y es superior al poder terrenal. Muy bello.
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