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sábado, 1 de agosto de 2026

Dante Gabriel Rossetti, Sin ella

 Sin Ella

[a Elizabeth Siddal]


 ¿Qué de su vaso sin ella? El gris vacío

allí donde el estanque es ciego del rostro de la Luna. 

¿Su vestido sin ella? El espacio vacío, arrojado

de la grulla de nubes de donde la Luna ha pasado.

¿Sus caminos sin ella? El dominio designado del día

usurpado por la noche desolada. ¿Su lugar de almohada

sin ella? ¡Lágrimas, ay de mí! Por la buena gracia del amor,

y el frío olvido de la noche o del día.

¿Qué del corazón sin ella? No, pobre corazón,

¿de ti qué palabra queda antes de que el habla se calle?

Un caminante por caminos estériles y fríos,

caminos empinados y cansados, sin ella estás,

donde la larga nube, la contraparte del largo bosque,

derrama la oscuridad duplicada sobre la colina laboriosa.


— Dante Gabriel Rossetti, "La casa de la vida", en sus Baladas y sonetos

domingo, 25 de enero de 2026

Christina Rossetti, En pleno sombrío invierno

    [En una encuesta de hace unos veinte años, este poema, musicado muchas veces, se consideró el mejor villancico de la historia]

    En pleno sombrío invierno, el gélido viento parecía gemir,

la tierra estaba dura como el hierro, el agua como una piedra;

había nevado, nieve sobre nieve, nieve sobre nieve,

en pleno sombrío invierno, hace mucho tiempo.

    A nuestro Dios, el cielo no pudo retenerlo, ni la tierra sostener;

el cielo y la tierra huirán lejos cuando venga su Reino.

En pleno sombrío invierno, un establo bastó

para el Señor Dios Todopoderoso, Jesucristo.

   Ángeles y arcángeles pudieron reunirse allí,

querubines y serafines abarrotaron el aire;

mientras solo su madre, en su felicidad de doncella,

adoraba a su amado hijo con un beso.

    ¿Qué puedo yo darle, pobre como soy?

Si yo fuera un pastor, le llevaría un cordero;

si yo fuera un Rey Mago, aportaría mi regalo;

pero lo que puedo dar se lo doy: le doy mi corazón.

                Versión original en inglés

In the bleak midwinter, frost wind made moan,

Earth stood hard as iron, water like a stone;

Snow had fallen, snow on snow, snow on snow,

In the bleak midwinter, long ago.

Our god, heaven cannot hold him, nor earth sustain;

Heaven and earth shall flee away when he comes to reign.

In the bleak midwinter a stable place sufficed

The lord God almighty, Jesuschrist.

Angels and archangels may have gathered there,

Cherubim and seraphim thronged the air;

But his mother only, in her maiden bliss,

Worshiped the beloved with a kiss.

What can I give him, poor as I am?

If I were a shepherd, I would bring a lamb;

If I were a wise man, I would do my part;

Yet what I can I give him: give my heart.