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miércoles, 29 de julio de 2015

Chuck Palahniuk, El club de la lucha, monólogo de Tyler Durden

Chuck Palahniuk, El club de la lucha, en su versión cinematográfica de David Fincher:

Miro a mi alrededor y solo veo caras nuevas. ¡Silencio! Significa que muchos habéis violado las dos primeras reglas del club. Quiero en el club de la lucha a los más fuertes y listos de la zona, a los mejores. Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos.

Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco lo entendemos y estamos, muy, muy cabreados.

¿Entonces qué somos? No somos nuestro trabajo. No somos nuestra cuenta corriente. No somos el coche que tenemos. No somos el contenido de nuestra cartera. No somos nuestros pantalones. Somos la mierda obediente, cantante y danzante del mundo.

Solo somos consumidores. Exacto, el producto secundario de una obsesión con el nivel de vida. Los asesinatos, el crimen, la pobreza, me tienen sin cuidado. Lo que me molesta son las revistas de celebridades, TV con 500 canales, calzones con el nombre de un tipo. Rogaine, Viagra, Olestra. Al carajo con tus sofás y sus patrones de franjas Strinne. Yo digo que nunca estés completo. Yo digo que dejes de ser perfecto. Yo digo que hay que evolucionar. Pase lo que pase.

Frases sueltas:

“No es por amor, ella folla por deporte.”

“No quiero morir sin tener cicatrices.”

“Lo que posees acabará poseyéndote.”

“Cuando la gente cree que te estás muriendo es cuando en verdad te escuchan, en lugar de estar esperando su turno para hablar.”

“Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar.”

"Perdido en el olvido. Oscuro, silencioso y completo. Hallé la libertad. Perder toda esperanza fue la libertad.

"Los bebés no duermen tan bien"

"No estaba muriendo en realidad. No tenía cáncer ni parásitos. Era el centro cálido alrededor del cual estaba la vida de este mundo."

"Moría cada noche. Y cada noche volvía a nacer. Resucitaba."

"Cuando tienes insomnio, nunca estás despierto de verdad."

"La filosofía de vida de Marla era que podía morir en cualquier momento. Decía que la tragedia era que no moría."

"Así es tu vida, y se está acabando un minuto cada vez."

"Si te despiertas a una hora diferente, en un lugar distinto, ¿eres una persona diferente al despertar?"

"Somos consumidores, derivados de una obsesión por el estilo de vida."

"Deja de ser perfecto. Evolucionemos. Que las astillas caigan donde puedan."

"Después de pelear, el volumen del resto de tu vida bajaba. Podías enfrentar cualquier cosa."

"Caballeros. Bienvenidos al Club de la Lucha. La primera regla del Club de la Lucha es no hablar de él. La segunda regla es ¡no hablar del Club de la Lucha! La tercera regla es que si alguien pide que se detengan, renquea, se rinde palmeando el suelo, se acabó la lucha. Cuarta regla, sólo dos tipos por pelea. Quinta regla, una pelea a la vez, amigos. Sexta regla, las peleas durarán lo que tengan que durar. Y la octava y última regla, si es tu primera noche en el Club de la Lucha, debes pelear."

"Allí estabas más vivo que en cualquier otra parte. Pero el Club de la Pelea sólo existe entre las horas en que comienza y termina."

"Me daban pena los hombres de los gimnasios, intentando verse como indicaban Calvin Klein o Tommy Hilfiger."

"Lo importante en el club no era ganar o perder. Tampoco las palabras. Los gritos histéricos estaban en las lenguas como en la iglesia pentecostalCuando acababa la pelea no se había resuelto nada. Pero nada importaba. Después, todos nos sentíamos salvados."

"El primer jabón surgió de cenizas de héroes, como el primer mono fue al espacio. Sin dolor o sacrificio, no tendríamos nada."

"¡Cállate! Nuestros padres fueron modelos de Dios. Si ellos nos fallaron, ¿qué te dice eso de Dios?"

"Sólo cuando perdemos todo, somos libres de hacer lo que queramos."

"Como un mono a punto de ser mandado al espacio. Un mono astronauta. Listo para sacrificarse por un bien mayor."

"Corre a casa. ¡Corre, Forrest, corre!"

"Quería meterle una bala a cada panda que no jodía para salvar su especie. Quería abrir las válvulas de todos los buques cisterna y empetrolar todas esas playas francesas que nunca conocería. Quería respirar humo."

"En el mundo que imagino, se cazarán alces por los bosques de los cañones que rodean las ruinas del Centro Rockefeller."

"La casa se había transformado en un ser vivo, mojado por dentro y la respiración de tanta gente. Con tanto movimiento humano la casa se movía. El planeta Tyler."

House:

¿Has oído alguna vez aquello de que no se puede vivir sin amor? Pues el oxígeno es más importante.

Anne y Arnold Kopelson y Arnon Milchan, guionistas de Pactar con el diablo, monólogo de Lucifer

—¿Qué quieres de mí?
—Que seas tú mismo. Mira, hijo, la culpabilidad es un pesado saco de piedras. Tienes que librarte de él cuanto antes. Sé cómo te sientes, yo también he pasado por eso antes. ¿Por qué tienes que cargar con ese peso? ¿Por Dios? Está bien, te daré información de primera mano acerca de Dios. A Dios le gusta observar, es un bromista, piénsalo: dota al hombre de instintos, os da esta extraordinaria virtud, ¿y qué hace luego? Los utiliza para pasárselo en grande, para reírse de vosotros al ver cómo quebrantáis las reglas. Él dispone las reglas y el tablero, y es un auténtico tramposo: mira, pero no toques; toca, pero no pruebes; prueba, pero no saborees. Y mientras os lleva como marionetas de un lado a otro, ¿qué hace él? ¡Se descojona! ¡Se parte el culo de risa! Es un payaso, es un sádico, ¡es el peor casero del mundo! ¿Y adoráis a eso? ¡¡NUNCA!!... 

Mejor reinar en el Infierno que servir en los Cielos ¿no? Pero ¿por qué no...? Yo tengo los pies sobre el mundo desde que comenzó este puto juego... He alimentado todas las sensaciones que el hombre ha querido experimentar, siempre me he ocupado de lo que quería, ¡y nunca le he juzgado! ¿Por qué? ¡Porque nunca le he rechazado, a pesar de todas sus imperfecciones! ¡Soy un devoto del hombre! ¡Soy un humanista, puede que el último humanista...! ¿Quién, en su sano juicio, podría atreverse a negar que el siglo XX ha sido mío por completo? ¡Todo mío, mío...!

El expreso de medianoche, monólogo de Billy Hayes

 ¿Cuál es el crimen? ¿Y cuál es el castigo? La respuesta parece variar de un lugar a otro, de un momento en el tiempo a otro. Lo que es legal, hoy, mañana es ilegal porque una sociedad lo decreta así; y lo que es ilegal hoy, mañana es legal, porque todo el mundo lo hace y no van a meter a todos en la cárcel. Yo no estoy diciendo que esto esté bien o mal: es así tal cual es... Pero llevo tres años y medio en vuestra prisión y creo que he pagado por mi error y, si hoy su decisión es sentenciarme a más años, yo... yo... 

¿Sabéis? Mis abogados me decían: “Tranquilo, Billy, no desesperes, no te enfades; si eres bueno, lo más seguro es que pueda conseguir el perdón, una amnistía, una prórroga, esto, lo otro y lo de más allá.” 

Bueno, pues esto lleva así tres años y medio... Y yo he estado tranquilo, he sido bueno y ahora me estoy cansando de ser tan bueno; porque ustedes me hicieron creer que me quedaban cincuenta y tres días... ¡Colgasteis esos cincuenta y tres días delante de mis narices, y me los quitasteis! 

¡Ojalá estuvierais aquí en mi lugar de pie y sintierais lo que se siente, porque sabríais algo que desconocéis... el significado de la palabra compasión! Y sabríais que el concepto de cualquier sociedad está fundado en la calidad de su compasión, de su justicia, de ser justos... Pero supongo que eso es como pedir a un oso que cague en un váter... ¡Para ser una nación de cerdos, me parece gracioso que no os los comáis! ¡Que os follen! ¡Sentenciadme!

Jesús perdonó a sus enemigos... pero yo no puedo. Os odio, odio vuestra nación, odio a vuestra gente. Y me follo a vuestros hijos e hijas... ¡Porque todos sois unos cerdos!

Irvine Welsh, Trainspotting, monólogo de Mark Renton


Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact-disc y abrelatas electricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos unos trajes en una amplia gama de putos quejidos. Elige el bricolaje, y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá y ver teleconcursos que embotan la mente y explotan el espíritu, mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo, siendo una carga para los jóvenes a quiénes has engendrado para reemplazarte.

Pero, ¿por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?