jueves, 1 de agosto de 2013

Álvaro Cubillo de Aragón



    Fabio, tu carta he visto en que me escribes
que ya en la Corte muy de asiento vives,
cosa que apenas deja que la crea,
pues trocaste el retiro de tu aldea
y aquella verdad pura y quietud santa
por tanto engaño y por malicia tanta.
Pero, pues ya lo has hecho,
el consejo será de más provecho
que la reprensión tarde y en vano:
óyele de un antiguo cortesano.
    Los hombres, Fabio, padecemos todos 
un peligro fatal por varios modos, 
y es que, viviendo desde que nacemos 
con nosotros, aun no nos conocemos. 
Esto es lo más que mi verdad te advierte: 
la primera lición es conocerte, 
que, aquesta bien sabida y decorada, 
seguro vivirás no errando en nada. 
    La segunda parece en todo opuesta, 
mas no lo es, sino conforme a esta, 
pues has de tener tanto de importuno 
en conocerte a ti como a ninguno: 
a nadie más conozcas, que harto sabe 
el que en el peso de este mundo grave 
cada sol, cada aurora 
ve su balanza y las demás ignora. 
    Supuesto, Fabio, este conocimiento, 
serás con todos muy cortés y atento, 
y más con los señores 
a quien el cielo quiso hacer mayores, 
que, aunque de un mismo barro 
no es todo uno el cántaro y el jarro. 
    Tu hacienda (ya que el hado
liberal te la dio y no limitado),
destribúyela honesta y cuerdamente.
Anda siempre en un hábito decente,
tan igual a tu estado
que no te culpen por desaliñado,
ni, por loco, ocasiones la censura
del que todo lo que ve murmura.
    Tus criados procúralos honrados
y estén de ti contentos y pagados:
déjalos que se añejen en tu casa,
y a los que saben lo que en ella pasa
nunca por causa leve has de perdellos.
Súfreles algo, pues te sufren ellos,
que traer cada día gente nueva
es inconstancia y peligrosa prueba:
aquellos hablarán como enemigos,
y estos de su razón serán testigos
cuando, por más que tus acciones midas
a estos como a aquellos los despidas,
y es descrédito grande y mal indicio
el ver que nadie para en tu servicio.
    Trata siempre verdad en toda cosa
y no la niegues, aunque sea costosa.
No te atribuyas nunca obras ajenas,
que a una bajeza grande te condenas
y los que más celebran tus parolas
saben que mientes y se ríen a solas.
    Ser bienquisto con todos es riqueza,
procura serlo y ganarás grandeza:
sean todos tus amigos; mas advierte
que te portes con ellos de tal suerte
hasta ser conocidos,
que tú lo seas de pocos y escogidos,
y, si de estos algún necesitado
te pidiere prestado no se lo prestes, que es aventurarle; 
mejor es socorrerle que prestarle 
porque, sobre cobrar la buena obra, 
se pierde la amistad y no se cobra 
y, así, tengo por menos peligroso 
que el socorrer tu amigo sea gracioso. 
   No juegues, que si juegas 
a la mayor calamidad te entregas: 
solo podrás bacerlo si es con juicio, 
por entretenimiento, y no por vicio. 
Paga lo que perdieres si jugares 
y no pidas jamás lo que ganares 
sino prudente fía 
tu interés de la ajena cortesía: 
    Con las damas (de esto estés advertido)
has de ser muy cortés y comedido,
muy liberal, compuesto y generoso,
dándole siempre título de hermoso
al defeto mayor, porque el defeto
nunca lo es en boca del discreto.
Si por desdicha, Fabio, o contingencia
(que a pocos perdono aquesta dolencia)
tuvieres enemigo declarado,
guárdate de él y ten mucho cuidado
de alabar sus acciones, aunque veas
que otros las abominan por ser feas,
pues su mayor castigo
será verse alabar de su enemigo
y es opinion de sabios
portarse dando gracias por agravios.
    Si a la comedia fueres inclinado
y dejares tu casa estimulado
de propios sinsabores,
nunca vayas a ver en ella horrores,
que, si aquel breve espacio
te desvías del peso de palacio
del pleito, de las trampas e inquietudes
y a la comedia acudes
medio muerto y rendido
a desahogar el ánimo afligido,
no es desahogo ver en la comedia
el insulto, el agravio, la tragedia,
el blasfemo de Dios amenazado,
el duelo ejecutado,
la virtud ofendida,
y a precio de una vida y otra vida
con bárbara violencia
la traición, la maldad y la insolencia.
    ¿Qué linaje de gusto se halla en esto?
que aun a los sentidos es molesto,
y vuelves a tu casa
con la pena de ver lo que allí pasa,
que, por torpe e injusto,
aunque representado, da disgusto.
    Tengo por muy poco hombre y por menguado
al que va a la comedia muy preciado
de oír cosas de seso,
que el tablado no se hizo para eso. 
    Si gustas de las veras, aquel rato 
vete a oír un sermón, que es más barato;
si gustas de lo grave y, por ventura,
cerca la tienes, lee la Escritura,
y, si a los argumentos te dispones,
oye unas conclusiones,
que allí te explicarán con excelencia
tal vez del alma y tal de Dios la esencia.
    Mas la comedia búscala graciosa,
entretenida, alegre, caprichosa
y breve, que no es bien huyendo el tiempo
que gaste mucho tiempo el pasatiempo.
    Si hicieres versos (que será posible)
no hagas lo que es amable aborrecible.
De sátiras jamás te satisfagas
ni las ajenas oigas, ni las hagas.
Sean siempre tus versos decorosos,
leves, castos, suaves, sentenciosos,
sin mezclar en las burlas ni en las veras
lengua extraña ni voces forasteras.
    No hagas comedias, no porque el hacellas
arguya culpa en ti ni vicio en ellas,
que antes son argumento
de claro ingenio y singular talento,
sino porque te expones claramente
a la común censura de la gente,
y es tribunal severo
la monstrüosa voz de un vulgo entero,
donde, por lo común, de este ejercicio
puede ya cada cual hacer jüicio,
si bien no es poco necio
quien de ajeno trabajo hace desprecio.
    Si en academia alguna te hallares 
donde ya por costumbre recibida 
algún señor presida, 
obedece el asunto y no repares 
en que sátira sea, 
que, como se usa allí de impersonales 
ya pintando una vieja, ya una fea, 
un miserable, un calvo, un antojado, 
y en esta acción lucida 
no se tira a ventana conocida, 
puedes sin que tu pluma desmerezca 
decir cuanto al ingenio se le ofrezca. 
    Con esto vivirás quieto y seguro; 
perdona, Fabio, que tu bien procuro 
y como verdadero y fiel amigo 
lo que yo hiciera te aconsejo y digo.

lunes, 22 de julio de 2013

Correspondencias, de Charles Baudelaire

Correspondances

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

II est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
— Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,

Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.


Traducción de Ángel Romera

Natura es un templo donde vivientes pilares
dejan salir a veces una lengua confusa
y el hombre pasa entonces, entre bosques de símbolos
que lo observan con miradas familiares.

Como largos ecos de lejos entretejidos
en tenebrosa y profunda unidad,
tan vasta  como la noche y como la claridad,
colores, sonidos y perfumes corresponden. 

Hay perfumes frescos como carne de niño
dulces como el oboe, verdes como los prados
y otros corruptos, ricos y triunfantes

al ir una expansión de cosas infinitas
como ámbar, muscona, benjuí e incienso 
que cantan los raptos de espíritu y cuerpo.

Correspondencias

La Creación es un templo donde vivos pilares  
dejan surgir a veces unas voces oscuras;  
allí los hombres pasan a través de espesuras  
de símbolos que observan con ojos familiares.
  
Como confusos ecos que a lo lejos se ahogan  
en una tenebrosa y profunda unidad,  
vasta como la noche, como la claridad,  
perfumes y colores y sonidos dialogan.  
  
Y así hay perfumes frescos como recién nacidos,  
verdes como los prados, dulces como el oboe,  
y hay otros triunfadores, densos y corrompidos,

todos de una expansión infinita movidos, 
como el almizcle, el ámbar, el incienso, el aloe,  
que cantan los transportes del alma y los sentidos.

Traducción de Raúl Gustavo Aguirre

viernes, 19 de julio de 2013

La tumba de Edgar Poe, de Mallarmé

Le tombeau d’Edgar Poe

Tel qu’en Lui-même enfin l’éternité le change,
le Poète suscite avec un glaive nu
son siècle épouvanté de n’avoir pas connu
que la mort triomphait dans cette voix étrange !

Eux, comme un vil sursaut d’hydre oyant jadis l’ange
donner un sens plus pur aux mots de la tribu
proclamèrent très haut le sortilège bu
dans le flot sans honneur de quelque noir mélange.

Du sol et de la nue hostiles, ô grief !
Si notre idée avec ne sculpte un bas-relief
dont la tombe de Poe éblouissante s’orne

calme bloc ici-bas chu d’un désastre obscur,
que ce granit du moins montre à jamais sa borne
aux noirs vols du Blasphème épars dans le futur.

LA TUMBA DE EDGAR POE

Como la eternidad lo transforma en Sí mismo
el poeta se yergue con la desnuda espada
sobre un siglo aterrado por el que fue ignorada
la muerte que triunfaba en esa voz de abismo.

Vil sobresalto de hidra que al ángel oyó dar
al habla de la tribu un sentido más puro,
en voz alta anunciaron el bebido conjuro
de una negra mixtura en un innoble mar.

La tierra sea hostil, la nube nos repruebe,
si no esculpe con ellos nuestra idea un relieve
que la tumba de Poe de su belleza invista.

Mole calma caída de un cataclismo oscuro,
que este granito muestre para siempre su arista
a los vuelos de la Blasfemia en el futuro.

François Coppée, La mort des oiseaux


Le soir, au coin du feu, j'ai pensé bien des fois
A la mort d'un oiseau, quelque part, dans les bois.
Pendant les tristes jours de l'hiver monotone,
Les pauvres nids déserts, les nids qu'on abandonne,
se balancent au vent sur le ciel gris de fer.
Oh ! comme les oiseaux doivent mourir l'hiver !
Pourtant lorsque viendra le temps des violettes,
Nous ne trouverons pas leurs délicats squelettes
dans le gazon d'avril où nous irons courir.
Est-ce que les oiseaux se cachent, pour mourir ?


La muerte de los pájaros

(Traducción de Ángel Romera)

Esta noche, junto al fuego, pensé varias veces
en la muerte de un pájaro en alguna parte del bosque.
Durante los tristes días del monótono invierno,
los pobres nidos, desiertos, los nidos que se abandonan
se balancean al viento bajo un cielo gris de hierro.
¡Oh, cómo los pájaros deben morir el invierno!
Y, sin embargo, cuando acuda el tiempo de las violetas
no hallaremos sus delicados esqueletos
en el césped de abril donde nos encontraremos.
¿Es que los pájaros se esconden para morir?

Le ciel est par-dessus le toit, de Paul Verlaine, y una traducción.


Le ciel est par-dessus le toit

Le ciel est, par-dessus le toit,
Si bleu, si calme !
Un arbre, par-dessus le toit,
Berce sa palme.

La cloche, dans le ciel qu'on voit,
Doucement tinte.
Un oiseau sur l'arbre qu'on voit
Chante sa plainte.

Mon Dieu, mon Dieu, la vie est là
Simple et tranquille.
Cette paisible rumeur-là
Vient de la ville.

Qu'as-tu fait, ô toi que voilà
Pleurant sans cesse,
Dis, qu'as-tu fait, toi que voilà,
De ta jeunesse ?

(Traducción fracasada de Ángel Romera)

El cielo está sobre tu techo
tan azul, tan calmo...
y el árbol sobre él
mece su fronda.

Se ve la campana celeste:
dulce tentea;
se ve el pájaro en el árbol:
canta y lamenta.

¡Dios mío, Dios mío, la vida allí
es simple y plácida,
y la serena canción
llega del pueblo!

¿Qué hiciste tú que ya
llorando estás?
Dime ya ¿qué hiciste
con tu mocedad?

Brisa marina de Stephane Mallarmé y dos traducciones


Brise Marine

La chair est triste, hélas! et j'ai lu tous les livres. 
Fuir! là-bas fuir! Je sens que des oiseaux sont ivres 
D'être parmi l'écume inconnue et les cieux! 
Rien, ni les vieux jardins reflétés par les yeux 
Ne retiendra ce coeur qui dans la mer se trempe 
O nuits! ni la clarté déserte de ma lampe 
Sur le vide papier que la blancheur défend 
Et ni la jeune femme allaitant son enfant. 
Je partirai! Steamer balançant ta mâture, 
Lève l'ancre pour une exotique nature! 
Un Ennui, désolé par les cruels espoirs, 
Croit encore à l'adieu suprême des mouchoirs! 
Et, peut-être, les mâts, invitant les orages 
Sont-ils de ceux qu'un vent penche sur les naufrages 
Perdus, sans mâts, sans mâts, ni fertiles îlots... 
Mais, ô mon coeur, entends le chant des matelots!


(Traducción de Ángel Romera)

BRISA MARINA

La carne es triste ¡ay! y todo está leído.
¿Huir y huir ahí? ¡Siento aves ebrias
por tanto volar entre espumosa incógnita y cielos!
Nada, ni viejos jardines que los ojos reflejan,
retendrá un corazón ya en el mar sumergido.
¡Oh, noches! ¡Ni claridad que abandone mi lámpara
sobre el vacuo papel cuyo blancor impide,
ni joven madre que ofrezca lactar a su hijo!
¡Me iré! ¡Vapor que balanceas tu arboladura,
leva el ancla hacia tan extraña natura!
¡Una Apatía desolada de esperanzas mendaces
cree aún un adiós de pañuelo supremo!
¡Aunque quizá los mástiles, que invitan tempestades,
sean los que un viento tiende sobre tantos naufragios
sin mástiles perdidos, sin mástiles, ni ínsulas fértiles!
¡Con todo, corazón mío, escuchas ahora el cantar del marinero!


(traducción anónima)


BRISA MARINA

La carne es triste, ¡ay! y todo lo he leído.
¡Huir! ¡Huir ahí! ¡Siento que los pájaros están ebrios
De estar entre la espuma desconocida y los cielos!
Nada, ni los viejos jardines reflejados por los ojos,
Retendrá ese corazón que en el mar se cala
¡Oh noches! ni la claridad desierta de mi lámpara
Sobre el papel vacío que la blancura defiende
Ni la joven mujer amamantando a su hijo.
¡Me iré! ¡Velero meciendo tu arboladura,
Levanta el ancla hacia una exótica naturaleza!

¡Una Desidia, desolada por crueles esperanzas,
Cree aún al supremo adiós de los pañuelos!
Y, quizás, los mástiles, invitando a las tormentas
Son los que un viento inclina sobre los naufragios
Perdidos, sin mástiles, sin mástiles, ni islas fértiles...
¡Pero, oh corazón mío, escucha el canto de los marineros!

domingo, 23 de junio de 2013

Inéditos de Bergamín

París 1964-1970: versos inéditos

Estos son los 32 poemas que Bergamín envió por carta en abril de 1969 a su hijo y su nuera


JOSÉ BERGAMÍN , El País, 23 de junio de 2013:

Como nace el árbol vivo

de su natural semilla

así nace de tu alma

vivamente la poesía.

         ωωω

No se equivoca Narciso:

se equivoca el engañoso

fantasma de su espejismo.

          ωωω

Cuando un manchego en La Mancha

de veras se vuelve loco

no se vuelve Don Quijote

sino que se tira a un pozo.

               ωωω

La llama tiene dos sombras

una fuera y otra dentro:

y tú eres como la llama

dos veces sombra del fuego.

De sombra es tu corazón.

De sombra, tu pensamiento.

Y entre los dos tú eres llama

luminosa, sin saberlo.

          ωωω

Si tú fueras rey de bastos

y yo fuera rey de espadas,

oros pagarían copas

y haríamos malas bazas.

Conque ¡hagan juego señores!

Que aquí no hay cartón ni trampa.

Y no hay más rey ni más Roque

que el palo de la baraja.

             ωωω

Al fin se acabó la historia.

Y tú te quedaste, al fin,

solo y sin pena ni gloria.

            ωωω

Tú sabes lo que te digo:

que si no dices verdad

no digas que eres mi amigo.

                 ωωω

De un sueño nace tu alma.

Y de otro sueño se muere.

Entre un sueño y otro sueño

tal vez nunca se despierte.

                ωωω

A mí me está pareciendo

que tú no quieres oír

lo que yo te estoy diciendo.

              ωωω

Lo que nos dice la fe

no es ni verdad ni mentira.

No se ve lo que se mira:

se mira lo que se ve.

            ωωω

Por los caminos del aire

se perdió mi pensamiento.

Y no he podido encontrarle.

         ωωω

Yo no sé por qué será

que veo claro lo oscuro

y oscura la claridad.

            ωωω

El curso de la vida es como un río

dijo Manrique, y es la muerte el mar.

Conforme corre el río va sintiendo

ensancharse su cauce más y más.

Es como el dulce discurrir de un llanto

que, al cabo, sentirá

amargarse sus lágrimas postreras

con un sabor de sal.

              ωωω

Lo que anda diciendo el río,

como el viento cuando pasa,

es lo que dice la lluvia

cuando cae sobre el agua.

Es lo que dice en el fuego

el crepitar de sus llamas.

Es lo que tú estás diciendo

cuando miras y te callas.

             ωωω

“Más claro, agua”.

Agua que corre y huye

para ser clara.

                ωωω

El cielo parió una estrella.

Y la envolvieron las nubes

en sus pañales de niebla.

            ωωω

La estrella más luminosa

cuando la miran tus ojos

se apaga como una sombra.

             ωωω

En tu vida hay dos silencios:

uno es silencio por fuera,

otro es silencio por dentro.

Y te parecen al serlo,

uno, silencio del alma,

otro, silencio del cuerpo.

             ωωω

Hay que saber separar

de un silencio otro silencio.

El silencio de los vivos

y el silencio de los muertos.

             ωωω

Al que Dios no le da el habla

el Diablo le da un silencio

que no quiere decir nada.

              ωωω

También el silencio es máscara

que le da forma al vacío

sonoro de las palabras.

               ωωω

La elocuencia del silencio

enmudece lo que hablas.

Hay silencio en lo que dices

y decir en lo que callas.

           ωωω

Hasta la llama más viva

se apaga cuando se duerme

blandamente en la ceniza.

Se va quedando dormida

al cobijo de su lumbre

soñando que resucita.

Que hasta la llama más viva

cuando se apaga se vuelve

Cenicienta de sí misma.

            ωωω

Al borde del precipicio

se asoma tu corazón

como al espejo Narciso.

Se enamora de sí mismo

sin ver que es imagen suya

la del abismal vacío.

            ωωω

Tengo el alma acostumbrada

a su tristeza mortal

y a mí ya nada me espanta.

A mí ya nada me espanta

porque tengo el corazón

tan triste como mi alma.

             ωωω

Tú tendrías que ser otra

y muy distinta de ti

para que yo te creyera

la misma que te creí.

             ωωω

Yo no sé si yo soy el que me sueño

o si es otro el que a mí me está soñando;

otro que me separa de mí mismo

que me vuelve un extraño

fantasma de otro sueño, de otro mundo,

más íntimo y lejano;

otro sueño, otro mundo, en el que estoy

como desensoñado.

              ωωω

Como el eco en el viento, como el vuelo

perdido de los pájaros,

el sueño de un amor que fue mi vida

se me ha quedado muerto entre las manos.

                  ωωω

Tu alma es tan perezosa y dormilona

que parece que está durmiendo siempre.

Tal vez sin despertar de tanto sueño

se dormirá en la muerte.

                ωωω

No es un sueño la muerte,

ni es un sueño la vida.

El sueño está en los ojos

con que tú las miras.

              ωωω

Como la luz de la tarde

tu alma se va apagando.

Tu pensamiento en tu alma

se va crepusculizando. 

jueves, 13 de junio de 2013

El Cuervo de Poe, en latín

Corvus

ALTA nox erat; sedebam tædio fessus gravi,
Nescio quid exoletæ perlegens scientiæ,
Cum velut pulsantis ortus est sonus meas fores—
Languido pulsantis ictu cubiculi clausas fores:
"Me meus", dixi, "sodalis serius visum venit".
Inde fit sonus;—quid amplius?”

Ah! recordor quod Decembris esset hora nubili,
In pariete quod favillæ fingerent imagines.
Crastinum diem petebam; nil erat solaminis,
Nil levaminis legendo consequi curæ meæ:—
De Leonina dolebam, cœlites quam nominant—
Nos non nominamus amplius.

Mœstus aulæi susurros purpurati, et serici,
Horrui vana nec ante cognita formidine;
Propter hoc, cor palpitans ut sisterem, jam dictitans
Constiti, “Meus sodalis astat ad fores meas,
Me meus sero sodalis hic adest efflagitans;
Inde fit sonus;—quid amplius?”

Mente mox corroborata, desinens vanum metum,
“Quisquis es, tu parce,” dixi “negligentiæ meæ;
Me levis somnus tenebat, et quantis tam lenibus
Ictibus fores meas, ut irritum sonum excites,
Quem mea vix consequebar aure”—tunc pandi fores:—
Illic nox erat;—nil amplius.

Has tenebras intuebar tum stupens mentu diu,
Hæsitans, et mente fingens quodlibet miraculum;
At tacebat omne limen ferreo silentio,
Et, “Leonina!” inde nomen editum solum fuit;
Ipse dixeram hoc, et echo reddidit loquax idem;—
Hæc vox edita est;—nil amplius.

In cubiclum mox regressus, concitis præcordiis,
Admodum paulo acriorem rursus ictum exaudio.
“Quicquid est, certe fenestras concutit,” dixi, “meas;
Eja, prodest experiri quid sit hoc mysterium—
Cor parumper conquiesce, donec hoc percepero;—
Flatus hic strepit;—nil amplius.”

Tunc repagulis remotis, huc et huc, en, cursitans,
Et micans alis, verenda forma, corvus insilit.
Blandiens haud commoratus, quam celerrime viam
Fecit et gravis, superbus, constitit super fores—
In caput divæ Minervæ collocans se sculptile
Sedit, motus haud dein amplius.

Nonnihil deliniebat cor meum iste ales niger,
Fronte, ceu Catoniana tetrica me contuens:
“Tu, licet sis capite lævi, tamen es acer, impiger,
Tam verendus,” inquam “et ater, noctis e plaga vagans—
Dic, amabo, qui vocaris nocte sub Plutonia?”
Corvus rettulit, “Non amplius.”

Ales iste luculenter eloquens me perculit,
Ipsa quamvis indicaret pæne nil responsio;
Namque nobis confitendum est nemini mortalium
Copiam datam videndi quadrupedem unquam aut alitem,
Qui super fores sederet sculptilem premens Deam,
Dictus nomine hoc, “Non amplius.”

At sedens super decorum solus ales id caput,
Verba tamquam mente tota dixit hæc tantummodo.
Deinde pressis mansit alis, postea nil proferens,
Donec ægre murmurârim, “Cæteri me negligunt—
Deseret me cras volucris, spes ut ante destitit.”
Corvus tunc refert, “Non amplius.”

Me statim commovit apta, quam dedit, responsio:
“Ista,” dixi, “sola vox est huic opes, peculium,
Quam miser præcepit actus casibus crebris herus
Ingruentibus maligne, donec ingemisceret,
Hanc querulam, destitutus spe, redintegrans diu,
Vocem lugubrem, ‘Non amplius.’”

Mox, nam adhuc deliniebat cor meum iste ales niger,
Culcitis stratum sedile colloco adversus fores;
Hac cubans in sede molli mente cogito mea,
Multa fingens continenter, quid voluerit alitis
Tam sinistri, dam tigrantis, tam macri, tam tetrici,
Ista rauca vox, “Non amplius.”

Augurans hoc considebam, proferens vocis nihil
Ad volucrem, jam intuentem pupulis me flammeis;
Augurans hôc plus sedebam, segniter fulto meo
Capite culcita decora, luce lampadis lita,
Quam premet puella mollem, luce lampadis litam,
Illa lux mea, ah! non amplius.

Visus aer thureis tunc fumigari odoribus,
Quos ferebant Dî prementes pede tapeta tinnulo.
“En, miser,” dixi, “ministrant—Dî tibi nunc exhibent
Otium multùm dolenti de Leonina tua!
Eja, nepenthes potitor, combibens oblivia!”
Corvus rettulit, “Non amplius.”

“Tu, sacer propheta,” dixi, “sis licet dæmon atrox!—
Tartarus seu te profundus, seu procella huc egerit,
Tu, peregrinans, et audax, hanc malam visens domum,
Quam colit ferox Erinnys—dic mihi, dic, obsecro,
Num levamen sit doloris, quem gero—dic, obsecro!”
Corvus rettulit, “Non amplius.”

“Tu, sacer propheta,” dixi, “sis licet dæmon atrox!—
Obsecro deos per illos queis uterque cedimus—
Dic dolenti, num remotis in locis olim Elysî
Sim potiturus puella numini carissima,
Num leoninam videbo, cœlites quam nominant.”
Corvus rettulit, “Non amplius.”

“Ista tempus emigrandi vox notet,” dixi fremens—
“Repete nimbum, repete noctis, tu, plagam Plutoniam!
Nulla sit relicta testans pluma commentum nigra!
Mitte miserum persequi me! linque Palladis caput!
E meo tu corde rostrum, postibus formam eripe!”
Corvus rettulit, “Non amplius.”

Et sedens pennis quietis usquem corvus, indies,
Sculptilis premit Minervæ desuper pallens caput;
Similis oculos molienti luctuosa dæmoni:
Sub lychno nigrat tapetes fluctuans umbra alitis;
Et mihi mentem levandi subrutam hac umbra meam
Facta copia est—non amplius!

viernes, 24 de mayo de 2013

Luis García Montero, Coplas a la muerte de un colega


1
De "Además", libro incluido en Poemas, Madrid: Visor, 2004.


1.

Recuerda, si se te olvida,
que este mundo es poca cosa,
casi nada,
que venimos a la vida
con la sombra de una losa
no pagada.
Los días como conejos
nos llevan en ventolera
al infierno,
su curso nos hace viejos
trocando la primavera
en invierno. 

2

El criador, con grande enojo,
cuando en la vida nos mete
y nos suelta,
para no quitarnos ojo
nos manda como un billete
de ida y vuelta.
Nacemos al desayuno,
comemos según vivimos
y cenamos
cuando parece oportuno,
por eso mientras dormimos
descansamos. 

   
3

Nuestras vidas son los sobres
que nos dan por trabajar,
que es el morir;
allí van todos los pobres
para dejarse explotar
y plusvalir;
allí los grandes caudales
nos engañan con halagos
y los chicos,
que explotando son iguales
las suspensiones de pagos
y los ricos. 

4

Mas porque pase la vida
sin que podamos sacarla
de este pozo,
no la demos por perdida,
que es posible rescatarla
con el gozo.
Pues decidme, la hermosura
de esos dos labios tan bellos
y empapados,
cuando pierdan su ternura
¿qué se podrá hacer con ellos
disecados? 

   
 
Coplas 5-8  
5

¿Qué hace ahora pendulero,
tan vacío y contrahecho,
sin color,
aquel órgano certero
que se puso tan derecho
en el amor?
¿Qué se hizo Marilyn?
Aquellos Beatles de antaño,
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto sinfín
de galanes que en un año
nos vendieron?

6

Y los tunos, los toreros,
las cantantes de revista
en el olvido;
las folklóricas primero,
el marqués y la corista
¿dónde han ido?
¿Dónde están los generales,
sus medallas y su espada
sin conciencia,
sino esperando mortales
a que les sea dictada
su sentencia?

   
7

Y el ritmo de los roqueros,
los canutos y la risa
del pasota,
los chorizos tironeros
que han vivido tan deprisa
y el drogota
que se inyecta mil caballos
por las venas, los colgados
y el camello,
¿dónde iremos a buscallos,
dónde son tan olvidados,
qué fue de ellos?

8

Todo pasa, es aguanieve
que se deshace en el suelo
silenciosa,
mientras que la vida llueve
y se nos puebla de duelo
cuando acosa,
nos apremia con su mano
y con sus ojos nos niega
torpemente,
el corazón de un hermano,
la presencia de un colega
diferente.

   
 
Coplas 9-13  
9

Recuerdo que atardecía,
recuerdo que vi su coche
detenerse,
recuerdo la compañía
de sus ojos en la noche,
sin saberse
tras la boca de un gatillo
que esperaba tembloroso
y asesino,
meterse por un pasillo
de aquel corazón dudoso
y su destino.
10

Y recuerdo la culebra
de la vida, fría, inerte
por su cara,
empapado de ginebra,
esperando que la muerte
lo besara.
Se lo llevó con desgana
la canción de una ambulancia
malherida,
las grúas de la mañana
recogieron su arrogancia,
ya sin vida.
   
11

Camarada de su gente,
¡qué pantera en el coraje
por nosotros!
¡Qué canalla adolescente!
¡Qué enemigo tan salvaje
con los otros!
Y para el valor, ¡qué fiero!
¡Qué destreza de alimañas!
¡Qué razón!
Para el amor marinero,
gobernando en sus pestañas
la pasión. 

12

No dejó ningún tesoro,
dos jeringas en el suelo
sin sentido,
su navaja en deterioro,
su gabán de terciopelo
descosido.
Pero estuvo en la ciudad
y acaudilló los suburbios
con la suerte,
y habló de la libertad
hasta ver los ojos turbios
de la muerte.

   
13

Y porque fue capitán
de camadas y patrullas
sin juicio,
porque ya no nacerán
dos manos como las suyas
para el vicio,
porque jamás nos vendió
y mordimos el anzuelo
de su historia,
aunque la vida perdió
dejónos harto consuelo
su memoria.