Es literalmente imposible ser mujer. Eres tan hermosa y tan inteligente. Y me mata que no creas que eres lo suficientemente buena. O sea, siempre tenemos que ser extraordinarias, pero de alguna manera siempre lo hacemos mal. Tienes que ser delgada, pero no demasiado delgada, y nunca puedes decir que quieres ser delgada. Tienes que decir que quieres estar sana, pero también tienes que ser delgada. Tienes que tener dinero, pero no puedes pedirlo porque eso es grosero. Tienes que ser jefa, pero no puedes ser mala. Tienes que liderar, pero no puedes aplastar las ideas de los demás. Se supone que debes amar ser madre, pero no hables de tus hijos todo el maldito tiempo. Tienes que ser una mujer de carrera, pero también siempre estar pendiente de los demás. Tienes que responder por el mal comportamiento de los hombres, lo cual es una locura, pero si lo señalas, te acusan de quejarte. Se supone que debes mantenerte bonita para los hombres, pero no tan bonita que los tiente demasiado o que amenaces a otras mujeres, porque se supone que eres parte de la hermandad. Pero siempre destaca, y siempre sé muy agradecida, pero nunca olvides que el sistema está amañado, así que encuentra una manera de reconocerlo, pero también sé siempre agradecida. Nunca tienes que envejecer, nunca ser grosera, nunca presumir, nunca ser egoísta, nunca caer, nunca fallar, nunca mostrar miedo, nunca pasarte de la raya. ¡Es demasiado difícil! Es demasiado contradictorio, ¡y nadie te da una medalla ni te dice gracias! Y resulta, de hecho, que no solo lo estás haciendo todo mal, sino que también todo es tu culpa. Estoy tan cansada de verme a mí misma y a todas las demás mujeres atándonos en nudos para gustarnos a la gente. Y si todo eso también es cierto para una muñeca que solo representa a una mujer, entonces ni siquiera lo sé.
jueves, 7 de agosto de 2025
Monólogo del general Aladino en El dictador (2012), película de Sacha Baron Cohen
Monólogo del general Aladino en El dictador (2012), película de Sacha Baron Cohen:
¿Por qué son tan antidictadores? Imaginen si Estados Unidos fuera una dictadura. Podrían permitir que el 1% de la población se adueñara de toda la riqueza nacional. Podrían ayudar a sus amigos ricos a enriquecerse aún más reduciéndoles los impuestos. Y rescatarlos cuando juegan y pierden. Podrían ignorar las necesidades de los pobres en salud y educación. Sus medios de comunicación parecerían libres, pero estarían controlados en secreto por una persona y su familia. Podrían intervenir teléfonos. Podrían torturar a prisioneros extranjeros. Podrían haber manipulado las elecciones. Podrían mentir sobre por qué van a la guerra. Podrían llenar sus cárceles con un grupo racial en particular, y nadie se quejaría. Podrían usar los medios para asustar a la gente y hacer que apoyen políticas que van en contra de sus intereses.
Monólogo de Marlon Brando en El último tango en París
[Marlon Brando, a su esposa muerta, en el velatorio]
Nuestro matrimonio no fue más que una trinchera para ti. Y todo lo que se necesitó para que salieras fue una navaja de diez centavos y una bañera llena de agua. ¡Maldita, tacaña, maldita y dejada de la mano de Dios, espero que te pudras en el Infierno! Eres peor que el cerdo callejero más sucio que nadie pueda encontrar en cualquier lugar. ¿Y sabes por qué? ¿Sabes por qué? Porque mentiste. Me mentiste y confié en ti. Mentiste, y sabías que mentías. ¡Anda, dime que no mentiste! ¿No tienes nada que decir al respecto? Puedes pensar en algo, ¿verdad? ¡Anda, dime algo! ¡Anda, sonríe, cabrona! [llorando] ¡Anda, dime... dime algo dulce! Sonríeme y di que acabo de oír mal. Anda, dime. Jodedora de cerdos... Maldita, jodida, jodedora de cerdos mentirosa. [Sollozando] Rosa... Lo siento, es que... ¡No soporto ver estas malditas cosas en tu cara! [Le quita las pestañas postizas] Nunca te has maquillado... esta mierda. Voy a quitarte esto de la boca, este... este pintalabios... Rosa... ¡Dios mío! ¡Lo siento! ¡No sé por qué lo hiciste! Yo también lo haría, si supiera cómo... Es que no sé cómo... Tengo que... tengo que encontrar la manera...
Monólogo de Sin novedad en el frente
[Paul está atrapado en un cráter de proyectil con el cuerpo de un soldado francés que acaba de ser herido de muerte.]
Quiero ayudarte. Quiero ayudarte... [el soldado grita] ¡Para! ¡Para! Puedo soportarlo. ¡No puedo escuchar eso! ¿Por qué tardas tanto en morir? Morirás de todas formas. Oh, no. Oh, no. No morirás. Oh, no. No morirás. Son solo pequeñas heridas. Llegarás a casa. Estarás bien. Llegarás a casa mucho antes que yo.
Sabes que no puedo huir. Por eso me acusas. Te digo que no quería matarte. Intenté mantenerte con vida. Si volvieras a saltar aquí, no lo haría. Verás, cuando saltaste aquí, eras mi enemigo y te tenía miedo. Pero solo eres un hombre como yo, y te maté. Perdóname, camarada. Dilo por mí. ¡Di que me perdonas! Oh, no. ¡Estás muerto! Solo que tú estás mejor que yo. Estás acabado. Ya no pueden hacerte nada más. Oh, Dios, ¿por qué nos hicieron esto? Solo queríamos vivir, tú y yo. ¿Por qué tendrían que enviarnos a luchar entre nosotros? Si tiráramos estos rifles y estos uniformes, podrías ser mi hermano como Kat y Albert. Tendrás que perdonarme, camarada. Haré todo lo que pueda. Escribiré a tus padres. Le escribiré a tu esposa. Le escribiré. Te prometo que no le faltará nada. Y la ayudaré a ella y también a tus padres. Solo perdóname. Perdóname. ¡Perdóname! ¡Perdóname! [sollozando]
martes, 5 de agosto de 2025
Diálogo que habla de las condiciones de las mujeres, por Cristóbal de Castillejo
DIÁLOGO QUE HABLA DE LAS CONDICIONES DE LAS MUJERES Fragmentos
Cristóbal de Castillejo
INTERLOCUTORES: ALETHIO, FILENO
Alethio.- Bien se conoçe, Fileno,
que andáys alegre y ufano.
Fileno.- ¿No os pareçe, Alethio hermano,
que es bien gozar de lo bueno
y alaballo?
Quanto más yo, que me hallo
preso de lindos amores,
y tan rico de favores
que peno quando los callo.
Alethio.- Sinrazón
les hazéys, si tales son,
pues la ley de amor perfeto
nos manda tener secreto
lo que está en el coraçón.
Fileno.- Bien sería,
pero yo no tomaría
plazer grande ny senzillo
a trueque de no dezillo
y gozar en conpañía
mi favor;
porque assí como el dolor
duele más siendo callado,
el plazer comunicado
diz que se haze mayor.
Alethio.- En buen hora.
Mas dezidme vos agora:
¿en qué fundáys vuestra gloria?
Fileno.- En el amor y memoria
de my amiga y my señora.
Alethio.- Ceguedad.
Ya que esso fuesse verdad,
locura sería dañosa
fundar el plazer en cosa
en que no ay seguridad.
Fileno.-¿Cómo no?
Alethio.- Porque luego que crió
Dios la primera muger,
por su culpa aquel plazer
ya veys quán poco duró.
Fileno.-Fue engañada.
Alethio.- Es verdad, mas no forçada,
y ella se dexó engañar;
de donde para burlar
y mentir quedó vezada.[...]
[...] No se entienda,
Fileno, ni se defienda
no haver hembras señaladas
que deven ser exçebtadas
de aquesta nuestra contienda
y proçesso;
que claramente confiesso
aver siempre, a la verdad,
hartas de cuya bondad
se puede bien dezir esso.
De las quales,
verdaderas y leales,
vaya lexos tal afrenta,
y solamente esta cuenta
se entienda de las no tales;
antes éstas
son causa que las honestas,
veniendo a ser conoçidas,
queden más esclareçidas,
adornadas y conpuestas
de virtud.
Mas en tanta multitud
de traydoras y alevosas,
las buenas y virtuosas
son desseo de salud.
Entre espinas
suelen naçer rosas finas
y entre cardos lindas flores
y en tiestos de labradores
olorosas clavellinas.
A buscar
se va el oro y a hallar
a montes y peñascales,
y las perlas orientales
en las conchas de la mar.[...]
[...] No ay regla tan general
que no tenga su excebçión
a la mano.
No se hizo para el sano
la sçiençia de mediçina,
y una sola golondrina
diz que no haze verano. [...]
[...] de lo general hablemos,
dexad lo particular.[...]
Fileno.- [...] Pues si Dios con su sapiençia
las mugeres ordenó,
no sin causa nos las dio.
Alethio.- Diónoslas por penitençia,
y pudiera
no criarlas si quisiera,
y oxalá no las criara,
y a nosotros nos formara
de otra materia qualquiera. [...]
MONJAS
Alethio.- [...] Dios os guarde
del fuego que entre ellas arde,
de sus temas y porfías,
contiendas y vanderías,
quando salen en alarde
sus pasiones,
con muy grandes esquadrones
de enbidias, odios, coxquillas,
differençias y rrenzillas
y corages y quistiones
y barajas.
Por el fuero de dos pajas
sostienen enemistades
que aun al fin de sus hedades
las llevan en las mortajas
apegadas.
Después que una vez ayradas
se desaman o baldonan,
con dificultad perdonan,
aunque vayan ynclinadas,
sometidas.
Al sacramento rendidas,
queriéndole reçebir,
confessadas pueden yr,
pero nunca arrepentidas,
perdonando,
ni al tiempo que están rezando
o cantando sus maytines,
que allí suelen los chapines
alguna vez yr bolando
por el coro.
No ay saña de ningún moro
contra nuestra religión,
ni braveza de león,
onça, ni tigre ni toro
ni de alano,
ni con Héctor el Troyano
fue tanto el furor de Archiles,
ni el de las guerras çiviles
que nos escrive Lucano
de Romanos,
ni de aquellos dos hermanos
de Thebas y de sus llamas,
quanto son los de estas damas
quando llegan a las manos. [...]
ALCAHUETAS
Alethio.-[...] Algunos las llaman amas
honestas, viejas pobretas,
cuyo nombre es alcahuetas,
sin más andar por las ramas.
Muy sin pena
por cal os venden arena;
es gente de rapapelo,
que de nadie tienen duelo
por comer a costa agena.
Unas dueñas
amorosas, halagüeñas
en sus gestos y visajes,
van y vienen con mensajes,
mas son algo pedigüeñas
y pesadas;
y como están desarmadas
algunas vezes de muelas,
chupan como sanguisuelas
la sangre, muy mesuradas,
dulcemente.
Es pueblo muy diligente
en prometer y mentir
y nunca se arrepentir,
porque no se lo consiente
su maldad.
Ninguna seguridad
os da su prometimiento,
porque han hecho juramento
de nunca dezir verdad
sin cohecho,
y aun con él no ay nada hecho,
porque esta gente engañosa
no tienen fin a otra cosa
sino a solo su provecho; [...]
[MUJERES EN GENERAL]
[...] ¡O animal,
más que bruto, yrraçional
y malvada bestia, a quien
hizo Dios por nuestro bien,
y ella piensa nuestro mal
sin hartura!
¡Ynperfecta criatura
hecha para ser esclava,
cruel enemiga brava
y sobervia de natura!
¡Careçiente,
general y comúnmente,
de razón, orden y ley! [...]
[...] Si grave quiere mostrarse,
pónese triste, pesada,
rostrituerta, encapotada,
que apenas dexa mirarse;
y si acuesta
a ser cortés y modesta,
dexando la gravedad,
da muestras de liviandad
con risa menos honesta,
y muy presto
aquella graçia del gesto,
con que se muestra amigable,
se haze vituperable
en su oçico conpuesto.
En un hora
canta y gruñe y ríe y llora,
es sabia y loca en un punto,
osa y teme todo junto
y niega al mesmo que adora,
y le vende;
quiere y no quiere, ni entiende
lo que quiere ni dessea.
Consigo mesma pelea,
contraria de sí, se offende
y destruye;
sigue lo mesmo que huye,
lo que sabe no lo sabe,
conçierto ninguno cabe
en lo que ordena y concluye
con razones,
porque contrarias passiones
le perturban la razón,
y en una mesma opinión
tiene muchas opiniones.
Una dama,
de mejor gesto que fama,
me acuerdo que vi en Toledo,
con tanta saña y denuedo
como un toro de Xarama
carniçero,
que en braços de un cavallero,
casi bramando dezía:
«¡Qué desventura la mía,
que no sé lo que me quiero!» [...]
El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo
El Príncipe, Nicolás Maquiavelo
Capítulo III.
[...] Los romanos, en las provincias de las cuales se hicieron dueños, observaron perfectamente estas reglas. Establecieron colonias, respetaron a los menos poderosos sin aumentar su poder, avasallaron a los poderosos y no permitieron adquirir influencia en el país a los extranjeros poderosos. Y quiero que me baste lo sucedido en la provincia de Grecia como ejemplo. Fueron respetados acayos y etolios, fue sometido el reino de los macedonios, fue expulsado Antíoco, y nunca los méritos que hicieron acayos o etolios los llevaron a permitirles expansión alguna ni las palabras de Filipo los indujeron a tenerlo corno amigo sin someterlo, ni el poder de Antíoco pudo hacer que consintiesen en darle ningún Estado en la provincia. Los romanos hicieron en estos casos lo que todo príncipe prudente debe hacer, lo cual no consiste simplemente en preocuparse de los desórdenes presentes, sino también de los futuros, y de evitar los primeros a cualquier precio. Porque previniéndolos a tiempo se pueden remediar con facilidad; pero si se espera que progresen, la medicina llega a deshora, pues la enfermedad se ha vuelto incurable.
Sucede lo que los médicos dicen del tísico: que al principio su mal es difícil de conocer, pero fácil de curar, mientras que, con el transcurso del tiempo, al no haber sido conocido ni atajado, se vuelve fácil de conocer, pero difícil de curar. Así pasa en las cosas del Estado: los males que nacen en él, cuando se los descubre a tiempo, lo que solo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto; pero ya no tienen remedio cuando, por no haberlos advertido, se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve.
Pero como los romanos vieron con tiempo los inconvenientes, los remediaron siempre, y jamás les dejaron seguir su curso por evitar una guerra, porque sabían que una guerra no se evita, sino que se difiere para provecho ajeno. La declararon, pues, a Filipo y a Antíoco en Grecia, para no verse obligados a sostenerla en Italia; y aunque entonces podían evitarla tanto en una como en otra parte, no lo quisieron. Nunca fueron partidarios de ese consejo, que está en boca de todos los sabios de nuestra época: «hay que esperarlo todo del tiempo»; prefirieron confiar en su prudencia y en su valor, no ignorando que el tiempo puede traer cualquier cosa consigo, y que puede engendrar tanto el bien como el mal, y tanto el mal como el bien.
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Capítulo IV
[...]Por ejemplo, los numerosos principados que había en España, Italia y Grecia explican las recuentes revueltas contra los romanos y mientras perduró el recuerdo de su existencia, los romanos nunca estuvieron seguros de su conquista; pero una vez el recuerdo borrado, se convirtieron, gracias a la duración y al poder del imperio, en sus seguros dominadores. Y así después pudieron, peleándose entre sí, sacar la parte que les fue posible en aquellas provincias, de acuerdo con la autoridad que tenían en ellas; porque, habiéndose extinguido la familia de sus antiguos señores, no se reconocían otros dueños que los romanos. Considerando, pues, estas cosas, no se asombrará nadie de la facilidad con que Alejandro conservó el Estado de Asia, y de la dificultad con que los otros conservaron lo adquirido como Pirro y muchos otros. Lo que no depende de la poca o mucha virtud del conquistador, sino de la naturaleza de lo conquistado.
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Capítulo V
[...]Ahí están los espartanos y romanos como ejemplo de ello. Los espartanos ocuparon a Atenas y Tebas, dejaron en ambas ciudades un gobierno oligárquico, y, sin embargo, las perdieron. Los romanos, para conservar a Capua, Cartago y Numancia, las arrasaron, y no las perdieron. Quisieron conservar a Grecia como lo habían hecho los espartanos, dejándole sus leyes y su libertad, y no tuvieron éxito: de modo que se vieron obligados a destruir muchas ciudades de aquella provincia para no perderla. Porque, en verdad, el único medio seguro de dominar una ciudad acostumbrada a vivir libre es destruirla.
jueves, 31 de julio de 2025
Pedro Calderón de la Barca, Defensa de las mujeres, en su Las armas de la hermosura
(Veturia, a Coriolano, en queja por su ley contra el lujo y las modas de las sabinas, en P. Calderón de la Barca, Las armas de la hermosura):
En público el valor mío / se atreve a hablar, pues habló / en público vuestro edicto. / Que no es digno de ese honor / Coriolano, otra vez digo, / ni en vosotros para dado, / ni en él para recibido; / porque siendo las mujeres / el espejo cristalino / del honor del hombre, ¿cómo / puede, estando a un tiempo mismo / en nosotras empañado, / estar en vosotros limpio? / No blasonéis, pues, soldados, / en la rota del sabino, / de que venís con honor; / que si valientes y altivos / allá le dejáis ganado, / acá le hallaréis perdido. / Inútil os fue el valor, / poco provechoso el brío, / la resolución sin logro / y sin efecto el peligro, / pues [nada lográis quedando] / ya de nosotras mal vistos; / que si, en fe de apetecidas, / vuestro agasajo nos hizo / que descansase la queja / a la sombra del cariño, / ¿qué mucho que, despreciadas, / al contrario, el albedrío, / que fue dócil al halago, / sea rebelde al desvío? / Como esposas nos tratasteis, / nobles, corteses y finos; / pues ¿cómo ya como esclavas / nos tratáis, con tal dominio / que en mujeriles adornos / aun no nos dejáis arbitrio? / No lo sentimos por ellos; / que por lo que lo sentimos / es la desestimación, / el desdén, el descariño, / el ultraje, el ajamiento; / que si el mundo en su principio / nos privó (quizá de miedo) / del uso de armas y libros, / no del uso nos privó / de aquel aplicado aliño / con que la naturaleza / se vale del artificio. / Pues ¿cómo, siendo heredados, / contra el natural estilo / canceláis de las mujeres / los privilegios antiguos? / ¿Qué bruta nación, adonde / nunca llegar han podido / ni la política en leyes, / ni la república en juicios; / ¿qué adusto bárbaro, a quien / tostó ardiente, erizó esquivo / el sol la tez en ardores / y el aire la greña en rizos, / les negó la adoración / del humano sacrificio / de ser ellas las rogadas / y ser ellos los rendidos, / cuanto más la urbanidad / de los comercios que, dignos, / sin deslizarse a indecentes, / se mantienen en festivos? / Las mujeres, a quien deben / primer albergue nativo / los hombres y a quien los hombres / en dos maneras han sido / tan costosos al nacer, / y al criarse tan prolijos, / ¿han de vivir abatidas / a vista de quien las quiso / o lo dijo, por lo menos, / pues basta ver que lo dijo / para ver cuán desairados /estar todos es preciso, / vosotros con vuestras damas, / y Coriolano conmigo? / Y así yo, en nombre de todas, / en ira envuelta el sentido, / la lengua anegada en quejas, / la voz ardiendo en suspiros, / brotado el aliento en rayos, / destilado el llanto en hilos, / sin puntualidad la gala, / sin preceptos el aliño, / sin ley vagando el cabello, / sin orden puesto el vestido, / vuelvo a que, en nombre de todas, / digo a todos lo que a él digo. / Por noble, pues, Coriolano, / por galán, por entendido, / por cortesano en la paz, / en la guerra por invicto, / o por hombre solamente / (que harto con esto te obligo), / si como dama, te ruego / y como esclava, te pido / que aquesta infamia derogues, / haciendo que su designio / se borre de la memoria / y se escriba en el olvido. / Y si acaso a esta fineza, / de cobarde o de remiso, / no te dispone lo amante, / no te resuelve lo fino, / yo de mi parte a ti solo / y a todos os lo repito / de parte de las demás; / protesto, juro y afirmo / (por esa antorcha del día / que con afán repetido / se apaga al morir en ondas, / se enciende al nacer en visos) / que ha de ser siempre en nosotras, / si no hacéis lo que os pedimos, / el agasajo forzado, / poco seguro el cariño, / el favor poco constante, / el desabrimiento fijo, / triste y escabroso el lecho, / el gusto forzado y tibio, / con melindres la fineza, / el halago con retiros, / siempre el enojo rebelde, / nunca seguro el alivio. / Y cuando aquesto no baste, / monstruos somos vengativos. / Temed, pues, temed que el odio / quizá se pase a peligro; / que en manos de las mujeres / también, con violentos bríos, / saben herir los puñales, / saben cortar los cuchillos. / Y cuando no, ser sus ojos, / viendo el adagio cumplido, / de que las mujeres somos / milagros y basiliscos.
sábado, 12 de julio de 2025
Oliverio Girondo, Se miran
Oliverio Girondo, «Se miran…»
Se miran, se presienten, se desean…
Se acarician, se besan, se desnudan…
Se respiran, se acuestan, se olfatean…
Se penetran, se chupan, se desnudan…
Se adormecen, despiertan, se iluminan…
Se codician, se palpan, se fascinan…
Se mastican, se gustan, se babean…
Se confunden, se acoplan, se disgregan…
Se distienden, se enarcan, se menean…
Se retuercen, se estiran, se caldean…
Se estrangulan, se aprietan, se estremecen…
Se tantean, se juntan, desfallecen…
Se repelen, se enervan, se apetecen…
Se acometen, se enlazan, se entrechocan…
Se agazapan, se apresan, se dislocan…
Se perforan, se incrustan, se acribillan…
Se remachan, se injertan, se atornillan…
Se desmayan, reviven, resplandecen…
Se contemplan, se inflaman, se enloquecen…
Se derriten, se sueldan, se calcinan…
Se desgarran, se muerden, se asesinan…
Resucitan, se buscan, se refriegan…
Se rehúyen, se evaden y… se entregan.
Oliverio Girondo.
viernes, 20 de junio de 2025
Cantos mayas de Dzitbalché del códice Dresde
CANTARES MAYAS DE DZITBALCHÉ
FRAGMENTO
Códice Dresde
CANTAR 4
VAMOS AL RECIBIMIENTO DE LA FLOR
1. Alegría
2. cantamos
3. porque vamos
4. al Recibimiento de la Flor.
5. Todas las mujeres
6. mozas,
7. [tienen en] pura risa
8. y risa
9. sus rostros, en tanto que saltan
10. sus corazones
11. en el seno de sus pechos.
12. ¿Por qué causa?
13. Porque saben
14. que es porque darán
15. su virginidad femenil
16. a quienes ellas aman.
17. ¡Cantad La Flor!
18. Os ayudarán (acompañarán)
19. el Nacom y el
20. gran Señor Ah Kulel
21. presentes en el cadalso.
22. El Ah Kulel canta:
23. "Vámonos, vámonos
24. a poner nuestras voluntades
25. ante la Virgen
26. la Bella Virgen
27. y Señora
28. la Flor de las Mozas
29. que está en su alto cadalso,
30. la señora . . .
31. Suhuy Kaak.
32. Asimismo [ante] la Bella
33. X Kanleox
34. y [ante] la Bella X Z
35. oot y la Bella
36. Señora Virgen
37. X T'oot' much.
38. Ellas son las que dan el Bien
39. a la Vida aquí sobre
40. la Región, aquí sobre
41. la Sabana y a la redonda
42. aquí en la Sierra.
43. Vamos, vamos, vámonos
44. jóvenes; así
45. daremos perfecto regocijo
46. aquí en Dzitil
47. Piich, Dzitil Balche.
CANTAR 5
<HVA-PAACH'OOB>
1. Se ha hecho muy necesario
2. que sea medida la cuen-
3. ta de cuántos
4. años o katunes
5. de tiempo han pasado
6. del tiempo desde cuando [existieron] aquí
7. en estos poblados, los
8. grandes y poderosos
9. hombres, aquéllos
10. que alzaron los muros
11. de los antiguos poblados,
12. que ahora miramos aquí
13. en la Provincia de la Sabana;
14. todos esos poblados
15. esparcidos sobre
16. la tierra que ahora
17. miramos posados [sus edificios]
18. aquí y allá, sobre
19. altos cerros.
20. Lo que signifique
21. aquí en los poblados, damos;
22. el significado,
23. el cual vemos hoy,
24. y lo que sabemos
25. porque día
26. a día vemos
27. en medio de los cielos
28. la señal de lo que
29. nos fue dicho por
30. los hombres antiguos
31. hombres de aquí
32. de nuestros pueblos,
33. de aquí de nuestra tierra. Damos
34. lo cierto de nuestra intención
35. para que se pueda
36. leer lo que
37. hay en la faz del
38. cielo al entrar la
39. noche, así desde
40. el horizonte hasta el meridiano.
41. Así pues se in-
42. clina. . .
CANTAR 7
KAY NICTÉ
CANTO DE LA FLOR
1. La bellísima luna
2. se ha alzado sobre el bosque;
3. va encendiéndose
4. enmedio de los cielos
5. donde queda en suspenso
6. para alumbrar sobre
7. la tierra, todo el bosque.
8. Dulcemente viene el aire y su perfume
9. y su perfume
10. Ha llegado en medio
11. del cielo; resplandece
12. su luz sobre
13. todas las cosas. Hay
14. alegría en todo
15. buen hombre.
16. Hemos llegado adentro
17. del interior del bosque donde
18. nadie
19. <nos> mirará
20. lo que hemos venido a hacer.
21. Hemos traído la flor de la Plumería
22. la flor del chucum, la flor
23. del jazmín canino, la flor de. . .
24. Trajimos el copal, la rastrera cañita ziit,
25. así como la concha de la tortuga terrestre.
26. Asimismo el nuevo polvo de calcita
27. dura y el nuevo
28. hilo de algodón para hilar; la nueva
jícara
29. y el grande y fino pedernal;
30. la nueva pesa;
31. la nueva tarea de hilado;
32. el presente del pavo;
33. nuevo calzado,
34. todo nuevo,
35. inclusive las bandas que atan
36. nuestras cabelleras para
37. tocarnos con el nenúfar;
38. igualmente el zumbador
39. caracol y la ancia-
40. na [maestra]. Ya, ya
41. estamos en el corazón del bosque,
42. a orillas de la poza en la roca,
43. a esperar
44. que surja la bella
45. estrella que humea sobre
46. el bosque. Quitaos
47. vuestras ropas, desatad
48. vuestras cabelleras;
49. quedaos como
50. llegasteis aquí
51. sobre el mundo,
52. vírgenes, mu-
53. jeres mozas. . .
CANTAR 12
EL APAGAMIENTO DEL ANCIANO SOBRE EL MONTE
1. Declina el sol en las faldas del cielo al po-
2. niente; [suenan] el tunkul, el caracol y
3. el zacatán y se sopla la cantadora
4. jícara. Se seleccionan todos. . .
5. Han venido. Después, saltando
6. van para llegarse ante
7. el popolna [donde está] el Ahau Can.
8. Allí también están el Holpoop y
9. los Chaques, así como el Señor Ah Ku-
10. lel y sus ayudantes.
11. Han llegado los músicos-cantantes,
12. los farsantes, bailarines
13. contorsionistas, saltarines
14. y los corcovados y los espectadores.
15. Todas las personas han venido en
16. pos del Señor Ahau Can a la di-
17. versión que se hará en medio
18. de la plaza de nuestro pueblo.
19. Al comenzar a penetrar el sol
20. en las faldas de la superficie del cielo, es
el momento conveniente
21. para comenzar. . .
22. . . . . . . copal . . . . . .
23. El Señor del Cielo recibirá el humo
24. del fuego para escocer el rostro
25. del Señor Sol. Vámonos, vamos al tronco
de la Ceiba; vamos a poner el trueque-
ofrenda
27. para el nuevo año. Ya,
28. ya han pasado los dolorosos días.
29. Vamos a reunirnos
30. en el pueblo; vamos al oriente del pueblo
a colocar
31. la columna de madera del Viejo Recibi-
dor del Fuego
32. sobre el cerro. Traed
33. todas las cosas nuevas;
34. tirad todas las cosas
35. viejas. El Señor Dios ha
36. concedido que pasemos los malos
37. días aquí en el pueblo, porque
38. van a venir otros días
39. otros uinales, otros años
40. otro katún, para
41. que venga a completarse una
42. veintena de años para el ka-
43. tún. Vamos a poner
44. nueva piedra de término (de año) a la
puerta
45. del pueblo. Busquemos una blanca
46. piedra para indicar
47. que otro año ha pasado. . .
CANTAR 15
CANTAR SIN TITULO II
1. Poneos vuestras bellas ropas;
2. ha llegado el día de la alegría;
3. peinad la maraña de vuestra cabellera;
4. poneos la más bella
5. de vuestras ropas; poneos vuestro bello
calzado;
6. colgad vuestros grandes
7. pendientes en los pendientes de vuestras
orejas; poneos
8. buena toca; poned los galardones
9. de vuestra bella garganta; poned lo que
enroscais y
10. reluce en la parte rolliza de vuestros
brazos.
11. Preciso es que seais vista
12. cómo sois bella cual
13. ninguna, aquí en el asiento
14. de Dzitbalché, pueblo. Os amo
15. bella Señora. Por esto
16. quiero que seais vista en verdad
17. muy bella, porque
18. habréis de pareceros a la humeante
19. estrella; porque os deseen hasta
20. la luna y las flores de los campos.
21. Pura y blanca blanca es vuestra ropa,
doncella.
22. Id a dar la alegría de vuestra risa;
23. poned bondad en vuestro corazón, porque
hoy
24. es el momento de la alegría de todos los
hombres
25. que ponen su bondad en vos.
viernes, 13 de junio de 2025
Cantos de los indios Pueblo o Ácoma
En el principio (fragmento inicial)
En el principio nacieron dos hermanas.
Nacieron en el inframundo.
No había luz, no podían verse,
pero cada una se dio cuenta de la otra.
Un espíritu las encontró y alimentó
para que crecieran y pensaran.
Le preguntaron si era hombre o mujer.
Les dijo que no podía decirlo.
Le preguntaron por qué vivían a oscuras.
Les dijo: Porque están bajo tierra,
pero tengan paciencia:
cuando estén listas, saldrán a la luz.
Esperaron mucho, crecieron
y aprendieron la lengua del espíritu.
Cuando estuvieron listas,
les hizo un regalo: dos canastas
de semillas, y figuritas de los animales
que iba a haber en el Mundo.
Fuente: Matthew W. Stirling, "Origin myth of Acoma and other records", Washington, DC: Smithsonian Institution, Bureau of American Ethnology, Bulletin 135, 1942, p. 1.
Canción de los hombres del maíz (fragmento)
A-ni hio-o-o, a-ni-hio-o-o, a-ni-hio-o-o.
A ni ni ya he ya.
A-ni hio-o-o, a-ni hio-o-o, a-ni hio-o-o.
A-ni ni ya he ah-ah ah ah ah i…
Yi hi yi hi yi…
A-ha-a-a i hi hi yi
Fuente: Natalie Curtis, The Indians’ book. Songs and legends of the American Indians, Honolulu, HI: University Press of the Pacific, 2002, p. 451.
Canto del cazador
Cervatillo que vas muy por delante,
el que imagino
con tu piel y pinta de buena salud.
En el que estoy pensando.
Joven antílope que va muy por delante,
completamente sano,
en el que estoy pensando.
Allá estás, en algún lugar,
bajo un árbol de pino,
buscándome, esperándome.
Te seguiré a donde hayas ido,
fuera de la llanura,
entre los arbustos de salvia,
donde estás
buscándome, esperándome.
Te seguiré a donde hayas ido.
Nube nodriza
Feliz, feliz, feliz,
del este, de allá lejos,
viene la nube cargada de lluvia
para amamantar a las plantitas
de maíz, recién nacidas.
Brisa de sol
Allá, en el oriente, en el oriente,
surge el joven sol y respira.
Su aliento es una brisa
que mueve suavemente las hojas
y toda la vegetación.
Las ninfas del maíz y las enredaderas
también se animan con la brisa.
Fuente: Frances Densmore, Music of Acoma, Isleta, Cochiti and Zuñi pueblos, Washington, DC: Smithsonian Institution, Bureau of American Ethnology, Bulletin 165, 1957, pp. 22, 33 y 53.
viernes, 28 de marzo de 2025
Liu Che, El viento de otoño
Al viento de otoño
Liu Che
El emperador fue a Hedong y adoró a Hou Tu. Miró hacia atrás, hacia la capital imperial, con alegría. Tuvo un banquete con sus ministros en medio del río. El emperador estaba muy contento y compuso él mismo un poema "Viento de otoño":
Sopla el viento otoñal y las nubes blancas vuelan, la hierba y los árboles se vuelven amarillos y los gansos vuelan hacia el sur.
La orquídea es hermosa y el crisantemo es fragante, y no puedo olvidar a la hermosa mujer que está conmigo.
Navego a través del río Fen en un barco torre, cruzando el medio de la corriente y levantando las olas blancas.
Sonaron la flauta y el tambor y los remeros comenzaron a cantar, la alegría era extrema pero la tristeza también era grande.
¿Cuánto durará la juventud y cómo podemos detener el envejecimiento?
Chunshen Jun, El mundo es caos
Chunshen Jun, Mian Shi
El mundo no está en orden. Por favor, lean el poema de Chen Ming: El cielo y la tierra cambian de posición, las cuatro estaciones cambian de lugar. Caen las estrellas, la mañana y la tarde son oscuras. [...] Los benevolentes están restringidos, los tiranos son fuertes. El mundo es peligroso, temo perder a los héroes del mundo. El dragón se transforma en grillo, el búho en fénix. Bi Gan fue abierto en canal, Confucio fue encarcelado. ¡Qué brillante es su sabiduría, qué triste es el tiempo ominoso que encontró! [...] Los santos se dan la mano, el tiempo casi ha terminado, y dudan de los necios, me gustaría escuchar sus contraargumentos. Su cancioncilla dice: Pensando en el lugar lejano, qué bloqueado está. Los benevolentes están restringidos, los tiranos prosperan. Los ministros leales están en peligro, los calumniadores están por todas partes. No se sabe que el jade y las perlas se usen. No se sabe que la tela y el brocado sean diferentes. [...] El ciego es visto como vista; lo sordo es visto como inteligencia; el peligro es visto como seguridad;lLo bueno es visto como desastre. ¡Ay, Dios, es fácil mantenerlo igual!
Zuang Zi, Capítulos internos
Zuang Zi, Capítulos internos, II: "Sobre la igualdad de las cosas":
Nie Ke preguntó a Wang Ni: “¿Sabes qué tienen todas las cosas en común?”
Él dijo: "¿Cómo puedo saber eso?"
¿Sabes lo que no sabes?
Él dijo: "¿Cómo puedo saberlo?"
¿Entonces las cosas no tienen conocimiento?
Él dijo: "¿Cómo puedo saberlo?"
Sin embargo, si intentas explicarlo, ¿cómo puedes saber que lo que yo llamo saber no es no saber? ¿Cómo puedes saber que lo que yo llamo no saber no es no saber? [...] Desde mi perspectiva: el principio de la benevolencia y la rectitud, el camino del bien y el mal, son todos confusos, harto confusos. ¿Cómo puedo entender la distinción? Nie Que dijo: "Tú no conoces los beneficios y los daños; entonces, ¿acaso el sabio no conoce los beneficios y los daños?" Wang Ni dijo: "El sabio es divino". Ni siquiera un gran lago en llamas puede calentarlo, ni siquiera la Vía Láctea puede desbordarse, ni siquiera un trueno puede romper montañas ni el viento puede sacudir el mar; pero él no puede tener miedo. Una persona así viaja sobre las nubes, viaja sobre el Sol y la Luna, y viaja más allá de los cuatro mares. ¿La vida y la muerte no lo cambian, y mucho menos el comienzo de los beneficios y los perjuicios?
Lao Tse, Cuando se abandonan los grandes principios
Cuando se abandonan los grandes principios, hay benevolencia y rectitud. Cuando surge la sabiduría, hay gran hipocresía. Cuando los seis parientes no concuerdan, hay piedad filial. Cuando el país está sumido en el caos, hay ministros leales.
El pueblo tiene hambre porque sus superiores recaudan demasiados impuestos. Es difícil gobernar al pueblo porque sus superiores son activos. Al pueblo no le importa la muerte porque anhela vivir. Solo quienes no hacen nada para vivir son más sabios que quienes valoran la vida.
El sabio no hace nada y enseña sin palabras. Todo se crea sin quejarse. Vive sin posesiones, actúa sin depender de nada y no se obsesiona con los logros. Y porque no se obsesiona no se va, no abandona.
Aprender es crecer día a día, pero practicar el Camino (Tao) es decrecer día a día. Para decrecer una y otra vez, se debe alcanzar el estado de inacción. No hacer nada es hacerlo todo. Para conquistar el mundo, uno debe estar siempre en paz; si está en paz, no podrá conquistar el mundo.
Lao Tse, Si lo miras y no lo ves
Laso Tse
Si lo miras y no lo ves, se llama Yi.
Si lo escuchas y no lo oyes, se llama Xi.
Si lo tocas y no lo puedes comprender, se llama Wei.
Estos tres son incuestionables, por lo que se funden en uno. No es brillante arriba, ni oscuro abajo. No se le puede nombrar, y retorna a la nada. Esto se llama la forma sin forma, la imagen sin objeto, y esto se llama Huohuang. Si te encuentras con él, no puedes ver su frente, y si lo sigues, no puedes ver su espalda. Aférrate a la antigua forma de controlar el presente. Si puedes conocer el antiguo comienzo, esto se llama la disciplina del camino (tao).
Sostén la gran imagen, y el mundo vendrá. Si vas sin sufrir daño, estarás en paz. La música y el cebo detendrán a los transeúntes; el camino es tan soso que carece de sabor. No se puede ver con la mirada, no se puede oír con la escucha, y no se puede usar.
Hay malvas en las montañas
Tang Feng, Hay malvas en las montañas.
Hay malvas en las montañas y olmos en las tierras bajas. Tienes ropa, pero no se arrastra ni se agita; tienes carruajes y caballos, pero no corren ni se conducen; eres como un muerto, y otros son felices. Hay castaños en las montañas y yugos en las tierras bajas. Tienes un palacio, pero no lo riegas ni lo barres; tienes campanas y tambores, pero no los golpeas ni los escuchas; eres como un muerto, y otros te protegen. Hay laca en las montañas y castaños en las tierras bajas. Tienes vino y comida, ¿por qué no tocas el arpa todos los días? Seamos felices y disfrutemos de los días. Eres como un muerto, y otros entran en la habitación.
miércoles, 26 de febrero de 2025
Dos sonetos de amor de Cervantes en la Galatea
Soneto de la pastora Gelasia
¿Quién dejará del verde prado umbroso
las frescas yerbas y las claras (*) fuentes?
¿Quién de seguir con pasos diligentes
la suelta liebre o jabalí cerdoso?
¿Quién, con el son amigo y sonoroso,
no detendrá las aves inocentes?
¿Quién, en las horas de la siesta ardientes,
no buscará en las selvas el reposo,
por seguir los incendios, los temores,
los celos, iras, rabias, muertes, penas,
del falso amor, que tanto aflige al mundo?
Del campo son y han sido mis amores;
rosas son y jazmines mis cadenas;
libre nascí, y en libertad me fundo.
(*) Corrijo "las frescas fuentes" por "las claras fuentes", por creer que es una ditografía muy probable.
(La Galatea, Libro VI, en Obras completas, ed. Sevilla Arroyo, p. 137b)
Soneto de Elicio
Si deste herviente mar y golfo insano,
donde tanto amenaza la tormenta,
libro la vida de tan dura afrenta
y toco el suelo venturoso y sano,
al aire alzadas una y otra mano,
con alma humilde y voluntad contenta,
haré que amor conozca, el cielo sienta
qu’el bien les agradezco soberano.
Llamaré venturosos mis sospiros,
mis lágrimas tendré por agradables
por refrigerio el fuego en que me quemo.
Diré que son de Amor los recios tiros
dulces al alma, al cuerpo saludables,
y que en su bien no hay medio, sino estremo.
(La Galatea, Libro VI, en Obras completas, ed. Sevilla Arroyo, p. 141a)
viernes, 21 de febrero de 2025
Miguel de Unamuno, Es de noche, en mi estudio
Es de noche, en mi estudio.
Profunda soledad; oigo el latido
de mi pecho agitado
es que se siente solo,
y es que se siente blanco de mi mente
y oigo a la sangre
cuyo leve susurro
llena el silencio.
Diríase que cae el hilo líquido
de la clepsidra al fondo.
Aquí, de noche, solo, este es mi estudio;
los libros callan;
mi lámpara de aceite
baña en lumbre de paz estas cuartillas,
lumbre cual de sagrario;
los libros callan;
de los poetas, pensadores, doctos,
los espíritus duermen;
y ello es como si en torno me rondase
cautelosa la muerte.
Me vuelvo a ratos para ver si acecha,
escudriño lo oscuro,
trato de descubrir entre las sombras
su sombra vaga,
pienso en la angina;
pienso en mi edad viril; de los cuarenta
pasé ha dos años.
Es una tentación dominadora
que aquí, en la soledad, es el silencio
quien me la asesta;
el silencio y los sombras.
Y me digo: «Tal vez cuando muy pronto
vengan para anunciarme
que me espera la cena,
encuentren aquí un cuerpo
pálido y frío
la cosa que fuí yo, éste que espera ,
como esos libros silencioso y yerto,
parada ya la sangre,
yeldándose en las venas,
el pecho silencioso
bajo la dulce luz del blando aceite,
lámpara funeraria.»
Tiemblo de terminar estos renglones
que no parezcan
extraño testamento,
más bien presentimiento misterioso
del allende sombrío,
dictados por el ansia
de vida eterna.
Los terminé y aún vivo
martes, 18 de febrero de 2025
Excerpta de In memoriam Arthur Henry Hallam (1850), de Alfred lord Tennyson
¿Están entonces Dios y la Naturaleza en conflicto,
y la Naturaleza nos da sueños tan perversos?
Parece tan cuidadosa con la especie,
tan descuidada con la vida individual,
que yo, considerando en todas partes
el significado secreto de sus acciones
y descubriendo que, de cincuenta semillas,
a menudo solo salva una,
vacilo donde pisé con firmeza,
y, cayendo con todo el peso de mis preocupaciones
sobre las grandes escaleras del altar del mundo
que descienden a través de la oscuridad hasta Dios,
extiendo las cojas manos de la fe y tanteo,
y recojo polvo y paja, y llamo
a lo que siento que es Señor de todo,
y confío débilmente en la mayor esperanza.
Canto LVI
Quien confió en Dios, fue por amor de verdad.
Y el amor fue la ley final de la Creación.
Aunque la Naturaleza, rojos sus dientes y garras,
gritó contra su credo en los barrancos.
¿Quien amó, quien sufrió males innúmeros,
quien luchó por lo Verdadero, lo Justo,
será arrastrado por el polvo del desierto
o sellado entre las colinas de hierro?
Canto CXXII
Si alguna vez, cuando la fe se ha dormido,
oigo una voz: «No creas más» y una orilla
que se rompe sin cesar y se derrumba
en las profundidades sin Dios,
un calor dentro del pecho ha derretido
la parte más fría de la razón helada,
y, como un hombre enfurecido, el corazón
se levanta y responde: «Lo he sentido».
No como un niño en duda y miedo:
ese clamor ciego me hizo sabio;
entonces era como un niño que llora,
y, al llorar, sabe que su padre está cerca.
Canto XCIX:
Sin vigilancia, la rama del jardín se balanceará,
la tierna flor revoloteará hacia abajo;
sin amor, esa haya se volverá marrón,
este arce se quemará.
Canto XXVII:
Lo considero verdadero, pase lo que pase;
lo siento cuando más dolor siento;
es mejor haber amado y perdido
que no haber amado nunca.
Canto LIV:
Así corre mi sueño, pero ¿qué soy yo?
Un niño que llora en la noche,
un niño que llora por la luz,
y sin más palabras que un llanto.
En el Canto CXXIII:
Las colinas son sombras: fluyen
de forma en forma y nada permanece;
se derriten como la niebla las tierras sólidas,
se moldean como las nubes y se van.
miércoles, 12 de febrero de 2025
José Manuel Torres, Nana roja para mi hijo Lin Manuel
JOSÉ MANUEL TORRES SANTIAGO
NANA ROJA PARA MI HIJO LIN MANUEL
Antes, y cuando tú naciste, no sé por qué,
pensé tu muerte… Los explotadores,
los capitalistas, los mercaderes de humanos,
los curas y los obispos habían tendido el asesinato
y sembrado la guerra.
Vietnam con su sangre.
Santo Domingo con su dolor
Puerto Rico con su pulmón podrido.
¿Qué podía pensar, Lin Manuel, sino tu muerte?
…Saber que ibas directo a la democracia
(democracia en este lado es todos los días
miseria, mierda, muerte). Saber que un día
(si no muestras que tienes patriotismo y cojones)
te reclutarán y darán un fusil
para matar la libertad.
Pero has nacido y te he vestido
con mis símbolos todos los días,
con la revolución: eres un bebé rojo, Lin Manuel,
y, aunque, no sé qué serás
cuando crezcas, confío
que también gritarás conmigo
la guerra justa contra los asesinos yanquis.
(En las manos del pueblo, 1972.)