viernes, 31 de julio de 2026

T. S. Eliot, Los hombres huecos

 T. S. Eliot

 LOS HOMBRES HUECOS / THE HOLLOW MEN, 1925

Recogido en su libro La tierra baldía

 Un penique para el viejo Guy


 I

  Somos los hombres huecos

Somos los hombres rellenos

Inclinados unos con otros

La cabeza llena de paja. ¡Pobres! 

Nuestras voces secas, cuando

Susurramos juntos

Son suaves y sin sentido

Como el viento sobre el pasto seco

O pies de ratas sobre vidrio roto

En nuestra bodega seca

Figura sin forma, sombra sin color,

Fuerza paralizada,

gesto sin movimiento; 

Aquellos que han cruzado con mirada decidida, al otro reino, al de la muerte

Recuérdennos, -si es que lo hacen- no como perdidas

Violentas almas, sino sólo

Como los hombres huecos

Los hombres rellenos.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños

En el reino de los sueños de la muerte 

Ellos no aparecen 

Allí los ojos son

Luz solar sobre una columna rota

Allí, está un árbol balanceándose

Y las voces son

En el canto del viento

Más distantes y más solemnes

Que una estrella desvaneciéndose. 

Déjame estar lejos

En el reino de los sueños de la muerte

Déjame también ponerme,

Tales disfraces deliberados 

Saco de rata, piel de cuervo, 

Cruces del campo santo 

Que se comportan como el viento se comporta 

No mas cerca Ni siquiera en ese encuentro final

En el reino de las penumbras


III

Esta es la tierra muerta

Esta es tierra de cactus 

Aquí las imágenes de piedra

Se levantan, aquí reciben la súplica de la mano de un hombre muerto 

Bajo el parpadeo de una estrella que se desvanece.

Es así.

En el otro reino de la muerte 

Despertando sólo 

A la hora en que estamos 

Temblando con ternura

Labios que podrían besar 

Componen rezos para piedras rotas.

IV 

Los ojos no están aquí 

Aquí no hay ojos 

En este valle de estrellas que agonizan

En este valle hundido

Esta mandíbula rota de nuestros reinos perdidos

En estos últimos lugares de reunión 

Vamos a tientas, juntos 

Evitando hablar

Reunidos a la orilla del río caudaloso

Ciegos, a menos

Que los ojos reaparezcan 

Como la estrella perpetua

Rosa multifoliada

Del reino crepuscular de la muerte

La única esperanza

De los hombres vacíos. 


Allá vamos alrededor de la chumbera chumbera, chumbera 

Allá vamos alrededor de la chumbera

A las cinco en punto de la mañana. 

Entre la idea

Y la realidad 

Entre el movimiento 

Y el acto 

La sombra cae 

Porque tuyo es el reino 

Entre la concepción 

Y la creación 

Entre la emoción

Y la respuesta

La sombra cae

La vida es muy larga

Entre el deseo

Y el espasmo

Entre la potencia

Y la existencia 

Entre la esencia

Y el descenso 

La sombra cae 

Pues ligero es el reino 

Pues ligero es 

La vida es 

Pues ligera es la 

Así es como el mundo acaba 

Así es como el mundo acaba 

Así es como el mundo acaba

No con una explosión sino con un gemido. 

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