sábado, 13 de marzo de 2021

El amor ascendía entre nosotros. Miguel Hernández

 El amor ascendía entre nosotros

como la luna entre las dos palmeras

que nunca se abrazaron.


El íntimo rumor de los dos cuerpos

hacia el arrullo un oleaje trajo,

pero la ronca voz fue atenazada,

fueron pétreos los labios.


El ansia de ceñir movió la carne,

esclareció los huesos inflamados,

pero los brazos al querer tenderse

murieron en los brazos.


Pasó el amor, la luna, entre nosotros

y devoró los cuerpos solitarios.

Y somos dos fantasmas que se buscan

y se encuentran lejanos.

Dame. Carlos Edmundo de Ory

Dame algo más que silencio o dulzura

Algo que tengas y no sepas

No quiero regalos exquisitos

Dame una piedra


No te quedes quieto mirándome

como si quisieras decirme

que hay demasiadas cosas mudas

debajo de lo que se dice


Dame algo lento y delgado

como un cuchillo por la espalda

Y si no tienes nada que darme

¡dame todo lo que te falta!


-Dame, de Carlos Edmundo de Ory-

Es verdad. Pedro Calderón de la Barca.

 Es verdad; pues reprimamos

esta fiera condición,

esta furia, esta ambición,

por si alguna vez soñamos;

Y lo haremos, pues estamos

en mundo tan singular,

donde el vivir sólo es soñar;

y la experiencia me enseña

que el hombre que vive, sueña

lo que es, hasta despertar.


Sueña el rey que es rey, y vive

con este engaño mandando,

disponiendo y gobernando;

y este aplauso, que recibe

prestado, en el viento escribe

y en cenizas le convierte

la muerte ¡desdicha fuerte!:

¿que hay quien intente reinar

viendo que ha de despertar

en el sueño de la muerte?


Sueña el rico en su riqueza,

que más cuidados le ofrece;

sueña el pobre que padece

su miseria y su pobreza;

sueña el que a medrar empieza,

sueña el que afana y pretende,

sueña el que agravia y ofende,

y en el mundo, en conclusión,

todos sueñan lo que son,

aunque ninguno lo entiende.


Yo sueño que estoy aquí,

destas prisiones cargado,

y soñé que en otro estado

más lisonjero me vi.

¿Qué es la vida?, un frenesí.

¿Qué es la vida?, una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño:

pues toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Comisión de servicio. Jaime Siles.

Comisión de servicio.  Jaime Siles. 


Ahora que soy aún mi todavía,

ahora que soy aún y que no sé

si el autobús me lleva a la ballena

de Jonás me conduce al Quai d'Orsay;

ahora que soy aún el que te mira,

ahora que soy aún el que te ve,

ahora que todavía nos admira

El Oro de sus cuerpos de Gauguin;

ahora que aún ardemos en la pira,

ahora que aún el vértigo es un bien,

ahora que la carne aún delira,

imitemos al mundo en su vaivén.

No sé si pájaro o jaula. Alejandra Pizarnik.

 Alejandra Pizarnik


No sé si pájaro o jaula

mano asesina

o joven muerta jadeando en la gran garganta oscura

o silenciosa

pero tal vez oral como una fuente

tal vez juglar

o princesa en la torre más alta.

Larga noite de pedra. Celso Emilio Ferreiro

 Celso Emilio Ferreiro.


O teito é de pedra.

De pedra son os muros

i as tebras.

De pedra o chan

i as reixas.

As portas,

as cadeas,

o aire,

as fenestras,

as olladas,

son de pedra.

Os corazós dos homes

que ao lonxe espreitan,

feitos están

tamén

de pedra.

I eu, morrendo

nesta longa noite

de pedra.

A la efigie de un capitán de los ejércitos de Cromwell. Jorge Luis Borges

 A la efigie de un capitán de los ejércitos de Cromwell


No rendirán de Marte las murallas

a este, que salmos del Señor inspiran;

desde otra luz (desde otro siglo) miran

los ojos, que miraron las batallas.


La mano está en los hierros de la espada.

Por la verde región anda la guerra;

detrás de la penumbra está Inglaterra,

y el caballo y la gloria y tu jornada.


Capitán, los afanes son engaños,

vano el arnés y vana la porfía

del hombre, cuyo término es un día;


Todo ha concluido hace ya muchos años.

El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado;

estás (como nosotros) condenado.


Jorge Luis Borges, El hacedor (1960)

Despedida. Jorge Teillier

Jorge Teillier

Despedida


...El caso no ofrece

ningún adorno para la diadema de las Musas.

Ezra Pound


Me despido de mi mano

que pudo mostrar el paso del rayo

o la quietud de las piedras

bajo las nieves de antaño.


Para que vuelvan a ser bosques y arenas

me despido del papel blanco y de la tinta azul

de donde surgían ríos perezosos,

cerdos en las calles, molinos vacíos.


Me despido de los amigos

en quienes más he confiado:

los conejos y las polillas,

las nubes harapientas del verano,

mi sombra que solía hablarme en voz baja.


Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:

los fracasados, las cajas de música,

los murciélagos que al atardecer se deshojan

de los bosques de casas de madera.


Me despido de los amigos silenciosos

a los que sólo les importa saber

dónde se puede beber algo de vino

y para los cuales todos los días

no son sino un pretexto

para entonar canciones pasadas de moda.


Me despido de una muchacha

que sin preguntarme si la amaba o no la amaba

camino conmigo y se acostó conmigo

cualquiera tarde de esas en que las calles se llenan

de humaredas de hojas quemándose en las acequias.

Me despido de una muchacha

cuya cara suelo ver en sueños

iluminada por la triste mirada de linternas

de trenes que parten bajo la lluvia.


Me despido de la memoria

y me despido de la nostalgia

-la sal y el agua

de mis días sin objeto-


y me despido de estos poemas:

palabras, palabras -un poco de aire

movido por los labios- palabras

para ocultar quizás lo único verdadero:

que respiramos y dejamos de respirar.


De "El árbol de la memoria" 1961

Esteban Salgado, Mientras la oscura noche se termina

Esteban Salgado



Mientras la oscura noche se termina

recordaremos nuestras utopías

nuestros sueños rotos, nuestras heridas

mientras buscamos sentido a la vida

Mis ideales y expectativas

se desintegran al pasar los días,

la muerte me acecha, ella está aquí.

Todo se acaba, todo tiene un fin.

Vamos recorriendo está ciudad fría

donde espectros te roban vida;

es como las flores que se marchitan

o como la lluvia cuando finaliza;

mi oscuro sendero llega a su fin.

Recuerdos pasados vienen a mí:

ya no queda nada, solo el olvido:

mi gloria se acaba, no quedan latidos

Letanía de mis defectos. Pita Amor.

 Letanía de mis Defectos. Pita Amor:


Soy vanidosa, déspota, blasfema;

soberbia, altiva, ingrata, desdeñosa;

pero conservo aún la tez de rosa.

La lumbre del infierno a mi me quema.


Es de cristal cortado mi sistema.

Soy ególatra, fría, tumultuosa.

Me quiebro como frágil mariposa.

Yo misma he construido mi anatema.


Soy perversa, malvada, vengativa.

Es prestada mi sangre y fugitiva.

Mis pensamientos son muy taciturnos.


Mis sueños de pecado son nocturnos.

Soy histérica, loca, desquiciada;

pero a la eternidad ya sentenciada

Ha sido, ocurrió, es verdad. Pedro Salinas.

 HA SIDO, OCURRIÓ, ES VERDAD

Ha sido, ocurrió, es verdad.

Fue en un día, fue una fecha

que le marca el tiempo al tiempo.

Fue en un lugar que yo veo.

Sus pies pisaban el suelo

este que todos pisamos.

Su traje

se parecía a esos otros

que llevan otras mujeres.

Su reló

destejía calendarios,

sin olvidarse una hora:

como cuentan los demás.

Y aquello que ella me dijo

fue en un idioma del mundo,

con gramática e historia.

Tan de verdad,

que parecía mentira.

No.

Tengo que vivirlo dentro,

me lo tengo que soñar.

Quitar el color, el número,

el aliento todo fuego,

con que me quemó al decirmelo.

Convertir todo en acaso,

en azar puro, soñándolo.

Y así, cuando se desdiga

de lo que entonces me dijo,

no me morderá el dolor

de haber perdido una dicha

que yo tuve entre mis brazos,

igual que se tiene un cuerpo.

Creeré que fue soñado.

Que aquello tan de verdad,

no tuvo cuerpo, ni nombre.

Que pierdo

una sombra, un sueño más.

En este mismo instante. José Agustín Goytisolo

 JOSE AGUSTÍN GOYTISOLO…


En este mismo instante

hay un hombre que sufre,

un hombre torturado

tan sólo por amar

la libertad. Ignoro

dónde vive, qué lengua

habla, de qué color

tiene la piel, cómo

se llama, pero

en este mismo instante,

cuando tus ojos leen

mi pequeño poema,

ese hombre existe, grita,

se puede oír su llanto

de animal acosado,

mientras muerde sus labios

para no denunciar

a los amigos. ¿Oyes?

Un hombre solo

grita maniatado, existe

en algún sitio. ¿He dicho solo?

¿No sientes, como yo,

el dolor de su cuerpo

repetido en el tuyo?

¿No te mana la sangre

bajo los golpes ciegos?

Nadie está solo. Ahora,

en este mismo instante,

también a ti y a mí

nos tienen maniatados.

Contra la muerte. Gonzalo Rojas

 Contra la muerte (Gonzalo Rojas)


Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.

No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.

Prefiero ser de piedra, estar oscuro,

a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír

a diestra y a siniestra con tal de prosperar en mi negocio.


No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad

en mitad de la calle y hacia todos los vientos:

la verdad de estar vivo, únicamente vivo

con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo,


¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas

a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos

con volar más allá del infinito

si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir

fuera del tiempo oscuro?


Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.

Pero respiro, y como, y hasta duermo

pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme

de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.


No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,

pero no puedo ver cajones y cajones

pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto

llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver

todavía caliente la sangre en los cajones .


Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro

la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento

de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,

porque yo mismo soy una cabeza inútil

lista para cortar, por no entender qué es esto

de esperar otro mundo de este mundo


Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río

de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre

que me devora, el hambre de vivir como el sol

en la gracia del aire, eternamente.

Loa de la duda. Bertolt Brecht

 LOA DE LA DUDA (Bertolt Brecht)

¡Atrévete a dudar!

Estos son probablemente los versos más subversivos de la historia.

¡duda!

¡Loada sea la duda! Os aconsejo que saludéis

serenamente y con respeto

a aquel que pesa vuestra palabra como una moneda falsa.

Quisiera que fueseis avisados y no dierais

vuestra palabra demasiado confiadamente.


Leed la historia. Ved

a ejércitos invencibles en fuga enloquecida.

Por todas partes

se derrumban fortalezas indestructibles,

y de aquella Armada innumerable al zarpar

podían contarse

las naves que volvieron.


Así fue como un hombre ascendió un día a la cima inaccesible

y un barco logró llegar

al confín del mar infinito.


¡Oh hermoso gesto de sacudir la cabeza

ante la indiscutible verdad!

¡Oh valeroso médico que cura

al enfermo ya desahuciado!


Pero la más hermosa de todas las dudas

es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza

y dejan de creer

en la fuerza de sus opresores.


¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!

¡Cuántas víctimas costó!

¡Qué difícil fue ver

que aquello era así y no de otra forma!

Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día en el libro del saber.


Quizá siga escrito en él mucho tiempo y generación tras generación

de él se alimenten juzgándolo eterna verdad.

Quizá los sabios desprecien a quien no lo conozca.

Pero puede ocurrir que surja una sospecha, que nuevas experiencias hagan conmoverse al principio. Que la duda se despierte.

Y que, otro día, un hombre, gravemente,

tache el principio del libro del saber.


Instruido

por pacientes maestros, el pobre oye

que es este el mejor de los mundos, y que la gotera

del techo de su cuarto fue prevista por Dios en persona.


Verdaderamente, le es difícil

dudar de este mundo.

Bañado en sudor, se curva el hombre construyendo la casa en que no ha de vivir.


Pero también suda a mares el hombre que construye su propia casa.

Son los irreflexivos los que nunca dudan.

Su digestión es espléndida, su juicio infalible.

No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos.

Si llega el caso, son los hechos los que tienen que creer en ellos.

Tienen ilimitada paciencia consigo mismos. Los argumentos

los escuchan con oídos de espía.


Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,

están los reflexivos, que nunca actúan.

No dudan para legar a la decisión, sino

para eludir la decisión. Las cabezas

sólo las utilizan para sacudirlas. Con aire grave

advierten contra el agua a los pasajeros de naves hundiéndose.


Bajo el hacha del asesino,

se preguntan si acaso el asesino no es un hombre también.

Tras observar, refunfuñando,

que el asunto no está del todo claro, se van a la cama.

Su actividad consiste en vacilar.

Su frase favorita es:”No está listo para sentencia”.


Por eso, si alabáis la duda,

no alabéis, naturalmente,

la duda que es desesperación.

¿De qué sirve poder dudar

a quien no puede decidirse?

Puede actuar equivocadamente

quien se contente con razones demasiado escasas,

pero quedará inactivo ante el peligro

quien necesite demasiadas.


Tú, que eres un dirigente, no olvides

que lo eres porque has dudado de los dirigentes.

Permite, por lo tanto a los dirigidos

dudar.

[Bertolt Brecht (1932), Poemas y canciones. Madrid: Alianza Editorial.]

Rafael Morales, El toro

En la noble cabeza, negra pena

que en dos furias se encuentra rematada,

donde suena un rumor de sangre airada

y hay un obscuro llanto que no suena.


En su piel poderosa se serena,

su tormentosa fuerza enamorada

que en los amantes huesos va encerrada

para tronar volando por la arena.


Encerrada en la sorda calavera

la tempestad se agita enfebrecida

hecha pasión que al musculo no altera,


es un ala tenaz y enardecida,

es un ansia cercada, prisionera,

por las astas buscando la salida.


( Rafael Morales)

León Felipe. Sé todos los cuentos

 León Felipe 


SÉ TODOS LOS CUENTOS


Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

y que el miedo del hombre...

ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad,

pero me han dormido con todos los cuentos...

y sé todos los cuentos.

Puskhin, Yo la amé. Versión bilingüe.

Я вас любил: любовь еще, быть может,

В душе моей угасла не совсем;

Но пусть она вас больше не тревожит;

Я не хочу печалить вас ничем.

Я вас любил безмолвно, безнадежно,

То робостью, то ревностью томим;

Я вас любил так искренно, так нежно,

Как дай вам бог любимой быть другим.


Yo la amé,

y ese amor tal vez,

está en mi alma todavía, quema mi pecho.

Pero confundirla más, no quiero.

Que no le traiga pena este amor mío.

Yo la amé. Sin esperanza, con locura.

Sin voz, por los celos consumido;

la amé, sin engaño, con ternura,

tanto, que ojalá lo quiera Dios,

y que otro amor la tenga como el mío.

Canción de otoño, de Paul Verlaine. Versión bilingüe

Canción de otoño, Paul Verlaine


Los largos sollozos

De los violines

Del otoño

Hieren mi corazón

Con monótona

Languidez

 

Todo sofocante

Y pálido, cuando

Suena la hora,

Yo me acuerdo

De los días de antes

Y lloro

 

Y me voy

Con el viento malvado

Que me lleva

De acá para allá,

Igual que a la


Chanson d'automne

Les sanglots longs

des violons

de l’automne

blessent mon cœur

d’une langueur

monotone.

 

Tout suffocant

et blême, quand

sonne l’heure,

je me souviens

des jours anciens

et je pleure.

 

Et je m’en vais

au vent mauvais

qui m’emporte

deçà, delà,

pareil à la

feuille morte.

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