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martes, 5 de agosto de 2025

Diálogo que habla de las condiciones de las mujeres, por Cristóbal de Castillejo

 DIÁLOGO QUE HABLA DE LAS CONDICIONES DE LAS MUJERES Fragmentos

Cristóbal de Castillejo


INTERLOCUTORES: ALETHIO, FILENO


Alethio.- Bien se conoçe, Fileno,

que andáys alegre y ufano.


Fileno.- ¿No os pareçe, Alethio hermano,

que es bien gozar de lo bueno

y alaballo?

Quanto más yo, que me hallo

preso de lindos amores,

y tan rico de favores

que peno quando los callo.


Alethio.- Sinrazón

les hazéys, si tales son,

pues la ley de amor perfeto

nos manda tener secreto

lo que está en el coraçón.


Fileno.- Bien sería,

pero yo no tomaría

plazer grande ny senzillo

a trueque de no dezillo

y gozar en conpañía

mi favor;

porque assí como el dolor

duele más siendo callado,

el plazer comunicado

diz que se haze mayor.


Alethio.- En buen hora.

Mas dezidme vos agora:

¿en qué fundáys vuestra gloria?


Fileno.- En el amor y memoria

de my amiga y my señora.


Alethio.- Ceguedad.

Ya que esso fuesse verdad,

locura sería dañosa

fundar el plazer en cosa

en que no ay seguridad.


Fileno.-¿Cómo no?


Alethio.- Porque luego que crió

Dios la primera muger,

por su culpa aquel plazer

ya veys quán poco duró.


Fileno.-Fue engañada.


Alethio.- Es verdad, mas no forçada,

y ella se dexó engañar;

de donde para burlar

y mentir quedó vezada.[...]

[...] No se entienda,

Fileno, ni se defienda

no haver hembras señaladas

que deven ser exçebtadas

de aquesta nuestra contienda

y proçesso;

que claramente confiesso

aver siempre, a la verdad,

hartas de cuya bondad

se puede bien dezir esso.

De las quales,

verdaderas y leales,

vaya lexos tal afrenta,

y solamente esta cuenta

se entienda de las no tales;

antes éstas

son causa que las honestas,

veniendo a ser conoçidas,

queden más esclareçidas,

adornadas y conpuestas

de virtud.

Mas en tanta multitud

de traydoras y alevosas,

las buenas y virtuosas

son desseo de salud.

Entre espinas

suelen naçer rosas finas

y entre cardos lindas flores

y en tiestos de labradores

olorosas clavellinas.

A buscar

se va el oro y a hallar

a montes y peñascales,

y las perlas orientales

en las conchas de la mar.[...]

[...] No ay regla tan general

que no tenga su excebçión

a la mano.

No se hizo para el sano

la sçiençia de mediçina,

y una sola golondrina

diz que no haze verano. [...]

[...] de lo general hablemos,

dexad lo particular.[...]


Fileno.- [...] Pues si Dios con su sapiençia

las mugeres ordenó,

no sin causa nos las dio.


Alethio.- Diónoslas por penitençia,

y pudiera

no criarlas si quisiera,

y oxalá no las criara,

y a nosotros nos formara

de otra materia qualquiera. [...]


MONJAS


Alethio.- [...] Dios os guarde

del fuego que entre ellas arde,

de sus temas y porfías,

contiendas y vanderías,

quando salen en alarde

sus pasiones,

con muy grandes esquadrones

de enbidias, odios, coxquillas,

differençias y rrenzillas

y corages y quistiones

y barajas.

Por el fuero de dos pajas

sostienen enemistades

que aun al fin de sus hedades

las llevan en las mortajas

apegadas.

Después que una vez ayradas

se desaman o baldonan,

con dificultad perdonan,

aunque vayan ynclinadas,

sometidas.

Al sacramento rendidas,

queriéndole reçebir,

confessadas pueden yr,

pero nunca arrepentidas,

perdonando,

ni al tiempo que están rezando

o cantando sus maytines,

que allí suelen los chapines

alguna vez yr bolando

por el coro.

No ay saña de ningún moro

contra nuestra religión,

ni braveza de león,

onça, ni tigre ni toro

ni de alano,

ni con Héctor el Troyano

fue tanto el furor de Archiles,

ni el de las guerras çiviles

que nos escrive Lucano

de Romanos,

ni de aquellos dos hermanos

de Thebas y de sus llamas,

quanto son los de estas damas

quando llegan a las manos. [...]


ALCAHUETAS


Alethio.-[...] Algunos las llaman amas

honestas, viejas pobretas,

cuyo nombre es alcahuetas,

sin más andar por las ramas.

Muy sin pena

por cal os venden arena;

es gente de rapapelo,

que de nadie tienen duelo

por comer a costa agena.

Unas dueñas

amorosas, halagüeñas

en sus gestos y visajes,

van y vienen con mensajes,

mas son algo pedigüeñas

y pesadas;

y como están desarmadas

algunas vezes de muelas,

chupan como sanguisuelas

la sangre, muy mesuradas,

dulcemente.

Es pueblo muy diligente

en prometer y mentir

y nunca se arrepentir,

porque no se lo consiente

su maldad.

Ninguna seguridad

os da su prometimiento,

porque han hecho juramento

de nunca dezir verdad

sin cohecho,

y aun con él no ay nada hecho,

porque esta gente engañosa

no tienen fin a otra cosa

sino a solo su provecho; [...]


[MUJERES EN GENERAL]


[...] ¡O animal,

más que bruto, yrraçional

y malvada bestia, a quien

hizo Dios por nuestro bien,

y ella piensa nuestro mal

sin hartura!

¡Ynperfecta criatura

hecha para ser esclava,

cruel enemiga brava

y sobervia de natura!

¡Careçiente,

general y comúnmente,

de razón, orden y ley! [...]

[...] Si grave quiere mostrarse,

pónese triste, pesada,

rostrituerta, encapotada,

que apenas dexa mirarse;

y si acuesta

a ser cortés y modesta,

dexando la gravedad,

da muestras de liviandad

con risa menos honesta,

y muy presto

aquella graçia del gesto,

con que se muestra amigable,

se haze vituperable

en su oçico conpuesto.

En un hora

canta y gruñe y ríe y llora,

es sabia y loca en un punto,

osa y teme todo junto

y niega al mesmo que adora,

y le vende;

quiere y no quiere, ni entiende

lo que quiere ni dessea.

Consigo mesma pelea,

contraria de sí, se offende

y destruye;

sigue lo mesmo que huye,

lo que sabe no lo sabe,

conçierto ninguno cabe

en lo que ordena y concluye

con razones,

porque contrarias passiones

le perturban la razón,

y en una mesma opinión

tiene muchas opiniones.


Una dama,

de mejor gesto que fama,

me acuerdo que vi en Toledo,

con tanta saña y denuedo

como un toro de Xarama

carniçero,

que en braços de un cavallero,

casi bramando dezía:

«¡Qué desventura la mía,

que no sé lo que me quiero!» [...]

sábado, 7 de octubre de 2023

Un nuevo corazón, un hombre nuevo, de Francisco de Quevedo

Un nuevo corazón, un hombre nuevo

Francisco de Quevedo


Un nuevo corazón, un hombre nuevo

ha menester, Señor, la ánima mía,

desnúdame de mí, que ser podría

que a tu piedad pagase lo que debo.


Dudosos pies por ciega noche llevo,

que ya he llegado a aborrecer el día,

y temo que hallaré la muerte fría

envuelta en (bien que dulce) mortal cebo.


Tu hacienda soy, tu imagen, Padre, he sido,

y si no es tu interés, en mí no creo,

que otra cosa defiende mi partido.


Haz lo que pide verme cual me veo;

no lo que pido yo, pues, de perdido,

recato mi salud de mi deseo.


(En este poema Quevedo cita la imagen de San Pablo de "vestirse del hombre nuevo", Ad efesios, 4. 24)

viernes, 29 de julio de 2022

Treinta aerolitos de Carlos Edmundo de Ory

 Todo es una gota de fuego: el cuerpo, la salud, el sueño.


***


Hay silencio. Hay silencio. Como en mi infancia.


***


Los camiones en la noche llenos de personalidad.


***


Sueño palabra que sueña.


***


–¿Qué miras?


–El polvo de la vida.


–También Lavoisier lo miraba. Eres un sabio.


–Nada de sabio. Yo miro. No analizo.


***


Hay que saber Beckett, no leerlo.


***


Cuento escrito en un huevo.


***


No seas esclavo del lenguaje, ni de los dioses, ni de los hombres.


***


Carne fraternal amiga.


***


Epitafio para mi tumba: aquí yace nadie.


***


El ocio es vital. El silencio es acto. Recomiendo ocio y silencio.


***


¡La humildad! ¡Qué inmensa cosa! Ahí. Ni pesimismo ni cólera.


***


Historia de la Filosofía: Marco Aurelio.


Historia a secas: Marco Aurelio también.


***


Me gusta más la verdad que un huevo frito.


***


La única solución potable: tirarse al agua.


***


Estoy alegre. ¿A quién lo debo? A la existencia de la alegría.


***


Caen las hojas del color amarillo.


***


En el terreno resbaladizo de los días, me incorporo como puedo y avanzo hacia lo desconocido.


***


Para mí, todo es paisaje y nostalgia de paisaje.


***


El tren: berbiquí del espacio u oruga maquinal.


***


Yo soy siempre mío, y lo pago caro.


***


Soy el poeta de la media luna.


***


Una mano de bofetadas a quien da consejos que nadie le ha pedido.


***


He sido sorprendido en pleno zapateado. Estaba danzándome.


***


Lujo fúnebre: una tumba al sol.


***


¿Quién inventó el agua caliente?


***


Ser libre como el ciprés, independiente como el pino.


***


Soy el maestro del abismo absoluto.


***


En el silencio de mi bibliocama.


***


Almohada: alma del hada.


***


Visito al viento en traje de etiqueta.


***


Quien es perfecto caga lágrimas.


***


Las palabras marchan hacia el silencio.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Antonio Gamoneda, Blues del amo

Blues del amo

Va a hacer diecinueve años
que trabajo para un amo.
Hace diecinueve años que me da la comida
y todavía no he visto su rostro.

No he visto al amo en diecinueve años
pero todos los días yo me miro a mí mismo
y voy sabiendo poco a poco
cómo es el rostro de mi amo.

Va a hacer diecinueve años
que salgo de mi casa y hace frío
y luego entro en la suya y me pone una luz
amarilla encima de la cabeza...

Y todo el día escribo dieciséis
y mil y dos y ya no puedo más.
Y luego salgo al aire y es de noche
y vuelvo a casa y no puedo vivir.

Cuando vea a mi amo le preguntaré
lo que son mil y dieciséis
y por qué me pone una luz encima de la cabeza.

Cuando esté un día delante de mi amo,
veré su rostro, miraré en su rostro
hasta borrarlo de él y de mí mismo. 

Jaime Gil de Biedma, De todas las historias de la Historia

De todas las historias de la Historia

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia

domingo, 25 de junio de 2017

Miguel Herrnández, los cobardes

Miguel Hernández

LOS COBARDES

Hombres veo que de hombres
sólo tienen, sólo gastan
el parecer y el cigarro,
el pantalón y la barba.

En el corazón son liebres,
gallinas en las entrañas,
galgos de rápido vientre,
que en épocas de paz ladran
y en épocas de cañones
desaparecen del mapa.

Estos hombres, estas liebres,
comisarios de la alarma,
cuando escuchan a cien leguas
el estruendo de las balas,
con singular heroísmo
a la carrera se lanzan,
se les alborota el ano,
el pelo se les espanta.
Valientemente se esconden,
gallardamente se escapan
del campo de los peligros
estas fugitivas cacas,
que me duelen hace tiempo
en los cojones del alma.

¿Dónde iréis que no vayáis
a la muerte, liebres pálidas,
podencos de poca fe
y de demasiadas patas?
¿No os avergüenza mirar
en tanto lugar de España
a tanta mujer serena
bajo tantas amenazas?
Un tiro por cada diente
vuestra existencia reclama,
cobardes de piel cobarde
y de corazón de caña.
Tembláis como poseídos
de todo un siglo de escarcha
y vais del sol a la sombra
llenos de desconfianza.
Halláis los sótanos poco
defendidos por las casas.
Vuestro miedo exige al mundo
batallones de murallas,
barreras de plomo a orillas
de precipicios y zanjas
para vuestra pobre vida,
mezquina de sangre y ansias.
No os basta estar defendidos
por lluvias de sangre hidalga,
que no cesa de caer,
generosamente cálida,
un día tras otro día
a la gleba castellana.
No sentís el llamamiento
de las vidas derramadas.
Para salvar vuestra piel
las madrigueras no os bastan,
no os bastan los agujeros,
ni los retretes, ni nada.
Huís y huís, dando al pueblo,
mientras bebéis la distancia,
motivos para mataros
por las corridas espaldas.

Solos se quedan los hombres
al calor de las batallas,
y vosotros, lejos de ellas,
queréis ocultar la infamia,
pero el color de cobardes
no se os irá de la cara.

Ocupad los tristes puestos
de la triste telaraña.
Sustituid a la escoba,
y barred con vuestras nalgas
la mierda que vais dejando
donde colocáis la planta.

martes, 27 de septiembre de 2016

Jorge Manrique

Ni miento ni me arrepiento,
ni digo ni me desdigo,
ni estoy triste ni contento,
ni reclamo ni consiento,
ni fío ni desconfío;
ni bien vivo ni bien muero,
ni soy ajeno ni mío,
ni me venzo ni porfío,
ni espero ni desespero.

miércoles, 20 de julio de 2016

Sonetos sueltos de Lope de Vega

En La discreta venganza (1620)

Lope de Vega

El humo que formó cuerpo fingido,
que cuando está más denso para en nada;
el viento que pasó con fuerza airada
y que no pudo ser en red cogido;

el polvo en la región desvanecido
de la primera nube dilatada;
la sombra que, la forma al cuerpo hurtada,
dejó de ser, habiéndose partido,

son las palabras de mujer. Si viene
cualquiera novedad, tanto le asombra,
que ni lealtad ni amor ni fe mantiene.

Mudanza ya, que no mujer, se nombra,
pues cuando más segura, quien la tiene,
tiene polvo, humo, nada, viento y sombra.

De El mayor imposible 1615:

Noche siempre serena, cuyo velo
y silencio tomó el amor por capa,
nema del cielo, de sus ojos tapa,
madre del sueño, el hurto y el recelo;

Si alguna vez amante, pues del suelo
al cielo, nadie del amor se escapa,
con esa oscuridad los ojos tapa,
alas; estrellas, que lo son del cielo.

Aunque celos te den sus resplandores
deja luna, salir mi luz querida,
que bien sabe de amor quien tuvo amores:

La noche se verá del sol vestida,
tendrá la sombra luz, perlas las llores,
mi pena gloria, y mi esperanza, vida.

De El villano en su rincón (1611-1616)

La vida humana, Sócrates decía,  
cuando estaba en negocios ocupada,
que era un arroyo en tempestad airada,
que turbio y momentáneo discurría.

Y que la vida del que en paz vivía
era como una fuente sosegada,                     
que, sonora, apacible y adornada
de varias flores, sin cesar corría.

¡Oh vida de los hombres diferente,
cuya felicidad estima el bueno,
cuando la libertad del alma siente!               

Negocios a la vista son veneno.
¡Dichoso aquél que vive como fuente,
manso, tranquilo, y de turbarse ajeno!

De El peregrino en su patria

Vivas memorias, máquinas difundas,
que cubre el tiempo de ceniza y hielo,
formando cuevas, donde el eco al vuelo
sólo del viento acaba las preguntas.

Basas, colunas y arquitrabes juntas,
ya divididas oprimiendo el suelo,
soberbias torres, que al primero cielo
osastes escalar con vuestras puntas.

Si desde que en tan alto anfiteatro
representastes a Sagunto muerta,
de gran tragedia pretendéis la palma,

mirad de sólo un hombre en el teatro
mayor rüina y perdición más cierta,
que en fin sois piedras, y mi historia es alma.

De La viuda valenciana (1604)

Rompe una peña el agua cuando estriba
por largo curso en ella su corriente,
y a la segur del labrador valiente
se humilla el pino y la arrugada oliva;

de su fruto el caudal la palma altiva
rinde, aunque tarde, a la africana gente;
viene el novillo al yugo, y la serpiente
a la voz del encanto se derriba;

fabrica un escultor una figura
de un mármol duro, de una piedra helada,
y viene a tener ser lo que no era.

Y por más que mi amor vencer procura
una mujer hermosa y delicada,
con ser mujer, está rebelde y fiera.


sábado, 11 de junio de 2016

Cómo ha de ser el gobierno según Pero López de Ayala

 Los reyes e los príncipes, e los emperadores,
los duques e los condes, e los otros señores
gobiernan las sus tierras con los sus moradores, 935
que a do moraban ciento, fincan tres pobladores.

   Cuando en otro tiempo los judíos pidieron
a Nuestro Señor rey, d'Él entonces oyeron
lo que después por fecho e por los ojos vieron:
si algo recabdaron en su pro, lo sintieron. 940

   Este nombre de rey, de buen regir desciende
-quien ha buena ventura, bien así lo entiende-;
el que bien a su pueblo gobierna e defiende,
este es rey verdadero: tírese el otro dende.

   De un padre e de una madre con ellos decendemos, 945
una naturaleza ellos e nos habemos,
de vivir e morir una ley tenemos,
salvo que obediencia de les tener debemos.

   Quiera por su merced Dios bien les ayudar,
que puedan los sus pueblos regir e gobernar 950
con paz e con sosiego, que grant cuenta han de dar
a aquel Rey verdadero que la sabrá tomar.

   Dios les guarde de guerras e de todo bollicio,
puedan bien responder a Dios de su oficio;
mas ¡mal pecado! andan todos fuera de quicio: 955
quien les dize el contrario no entiende qué es servicio.

   Dios les dé buen consejo que lo quieran creer,
e puedan en sus tierras justicia mantener;
segunt que lo yo entiendo mucho es menester,
que veo los sus pueblos sospirar e gemer. 960

   E Dios non menosprecia la pobre oración:
mas ante la rescibe e oye toda sazón:
quien humilmente l' ruega, e de buen corazón,
si justamente l' pide, oído es su sermón.

   Los huérfanos e viudas, que Dios quiso guardar 965
en su grant encomienda, véoles vozes dar:
«¡Acórrenos, Señor: non podemos durar
los pechos e tributos que nos fazen pagar

   De cada día veo asacar nuevos pechos
que demandan señores demás de sus derechos; 970
e, a tal estado son llegados ya los fechos,
que quien tenía trigo non le fallan afrechos.

   Ayúntanse privados con los procuradores
de cibdades e villas; fazen repartidores
sobre los inocentes cuitados pecadores; 975
[¿no será lectio difficilior pechadores?]
luego que han acordado, llaman arrendadores.

   Allí vienen judíos, que están aparejados
para beber la sangre de los pobres cuitados;
presentan sus escriptos, que tienen concertados,
e prometen sus joyas e dones a privados. 980

   Perlados que sus eglesias debrían gobernar,
por cobdicia del mundo allí quieren morar
e ayudan revolver el regno a más andar,
como revuelven tordos un pobre palomar.

   Allí fazen judíos el su repartimiento 985
sobre el pueblo que muere por mal defendimiento;
a ellos entre sí apartan medio cuento
que han de haber privados, cuál ochenta, cuál ciento.

   E dizen los privados: «Servimos cada día
al rey: cuando yantamos es más de mediodía, 990
e velamos la noche, que es luenga e fría,
por concertar sus cuentas e la su atasmía.

   E así sin conciencia, sin ningunt otro mal,
podemos nos sacar de aquí algunt cabdal,
ca dize el Evangelio e nuestro decretal 995
que digno es el obrero de levar su jornal».

   Dizen luego al rey: «Por cierto vos tenedes
judíos servidores e merced les faredes,
ca vos pujan las rentas por cima las paredes;
otorgádgelas, Señor, que buen recabdo habredes». 1000

   «Señor», dizen judíos, «servicio vos faremos:
tres cuentos más que antaño por ellas vos daremos
e buenos fiadores llanos vos prometemos,
con estas condiciones que scriptas vos traemos».

   Aquellas condiciones, ¡Dios sabe cuáles son! 1005
para el pueblo mesquino negras como carbón.
«Señor», dizen privados, «faredes grant razón
de les dar estas rentas, encima gualardón».

   Dize luego el rey: «A mí plaze de grado
de les fazer merced, que mucho han pujado 1010
hogaño las mis rentas»; e non cata el cuitado
que toda esta sangre sale del su costado.

   Después d'aquesto llegan don Abrahan e don Simuel,
con sus dulces palabras que vos parecen miel,
e fazen una puja sobre los de Israel, 1015
que monta en todo el regno cuento e medio de fiel.

   D'esta guisa que oídes pasa de cada día
el pueblo muy lazrado llamando "pía, pía":
«¡Dios por merced nos guarde e val Santa María!».
Non hayamos las penas que diz la profecía: 1020

   segunt que David cuenta, dize Nuestro Señor:
«Por mesquindat del pobre e por el su clamor,
haberme he a levantar, e seré judgador.
Non me lo logrará quien fuere robador».

   E cuenta Isaías, segunt que leeredes: 1025
«Si el huérfano guardades e la viuda defendedes,
venid, dize el Señor, pedid lo que queredes:
vuestros negros pecados blancos los tornaredes».

   El que faze el contrario, ya entendedes, será:
a Dios pone en enojo, e su daño fará, 1030
e bien se pare mientes que, cuanto levará
de haber así ganado, poco lo logrará.

   Escúsanse los reyes con su grant menester,
ca dizen que han carga del regno defender:
fagan como quisieren, Dios les dé a entender 1035
fazer a su servicio e a todo su plazer.

   Pues ¡cómo caballeros los fazen, mal pecado!:
en villas e logares qu' el rey les tiene dado,
sobr' el pecho que l' deben, ¡otro piden doblado!
e con esto los tienen por mal cabo poblado: 1040

   do moraban mil homnes, non moran ya trezientos;
más vienen que granizo sobre ellos ponimientos;
fuyen chicos e grandes con tales escarmientos,
ca ya vivos los queman, sin fuego e sin sarmientos.

   E tienen para esto judíos muy sabidos, 1045
para sacar los pechos e los nuevos pedidos;
non lo dejan por lágrimas que oyan, nin gemidos;
demás, por las esperas aparte son servidos.

   E aún para esto peor lo vi fazer:
en las rentas del rey suelen parte tener, 1050
por que non se les pueda el pobre defender
de les dar lo que piden o todo lo perder.

   Maguer non tienen viñas, siempre suelen comprar
muchos vinos de fuera e ý los encubar;
ciertos meses del año los suelen apartar, 1055
que los beba el concejo, a como l' suelen dar.

   Así es ello; cierto muchas vezes lo vi
lo que non val dinero costar maravedí,
el vino agro, turbio, muy malo, baladí,
quien pasa e lo bebe, nunca más torna ý. 1060

   Conviene que lo gasten los pobres labradores,
beberlo o verterlo non les valdrán clamores;
e fagan luego pago a judíos traidores,
o lo sacan a logro de buenos mercadores.

   Así como es del vino, en carne es otro tal: 1065
si el señor tiene algunt buey viejo cuïtral,
conviene que lo coman o con bien o con mal,
e luego en la mollera tienen presta la sal.

   Fazen luego castillos al canto de la villa,
grandes muros e fuertes, torres a maravilla, 1070
siquiera sean altos como los de Sevilla,
por meter los mesquinos más dentro en la capilla.

   Mas antes de que sea la tal obra acabada,
viene luego la muerte e dale su mazada:
parte de aquí el alma asaz envergonzada, 1075
e sotierran el cuerpo en muy peor posada.

   En el su Evangelio nos dize el Señor:
«Tú non fagas injurias nin seas caloñador».
Por Dios paremos mientes de aquel fuerte temor
del día del Jüicio que espera el pecador. 1080

   Todas estas riquezas son niebla e rocío;
con honras e orgullos e aqueste loco brío
échase homne sano e amanesce frío,
ca nuestra vida corre como agua de río.

   Los privados del rey e los sus allegados 1085
asaz tienen de quejas e de grandes cuidados,
ca ¡mal pecado! muchos consejos son errados
por querer tener ellos los reyes lisonjados.

   Cuando en el Consejo la cuestión es propuesta,
luego cata el privado a cuál cabo se acuesta 1090
la voluntad del rey, e va por esa cuesta
cuidando a su casa levar buena respuesta.

   Do él cuida que gana, cuido que pierde asaz
si conseja la guerra e estorba la paz;
el que por sus pecados en tales cosas yaz 1095
algunt tiempo habrá la salsa del agraz.

   El rey d'ellos se fía: por ende quien lo daña
ha muy mala ventura con lisonja lo engaña;
dígale su servicio, ca si un hora se ensaña
el rey, non le echará por end' de su compaña. 1100

   Siempre debe el Consejo dezir al rey verdat
e siempre lo inclinar a fazer pïedat,
e todo el tiempo l' guarde non faga crueldat,
ca clemencia es en reyes muy loada bondat.

   Los reyes poderosos, si catan su alteza, 1105
naturalmente se inclinan a fazer toda crüeza;
por ende han menester virtud de fortaleza
non los dejen ser caídos e guarden su nobleza.

   Segunt dize Valerio, en su libro, Mayor,
la virtud que en los reyes es más noble e mejor 1110
es perdonar al caído toda culpa e error;
d'esto muchos enjiemplos nos mostró Nuestro Señor.

   Amar bien a quien te ama non es de agradescer;
mas, si te alguno erró e te fue fallescer,
tú l' debes perdonar e a Dios en gracia haber, 1115
que te da tiempo e logar que así lo puedas fer.

   Mucho só maravillado qu' el mundo lo defiende
quien a su señor conseja ál de lo que se le entiende,
e, si por la cobdicia en este mal se enciende,
tal consejo el rey al dïablo lo encomiende. 1120

   Quien quisier consejar muy bien a su señor
conséjel' que non sea mucho acaloñador
e que a todos sea muy dulce amador;
quien ál le consejare, será lisonjador.

   Por dos cosas se puede el consejo dañar: 1125
o por ira, o por queja; por ende es de guardar,
ca muchos son los homnes que se han de gobernar
por lo que cuatro o cinco hobieren de ordenar.

No m' vala Dios, amigos, si grant plazer non es
que se afine consejo por uno o dos o tres, 1130
cualquier que sea el fecho siquier sobre un tornés,
ca podrié muy aína tomar un grant revés.

   Do ha muchas cabezas, ha más entendimiento:
los muchos porfïando toman mejor el tiento;
a vezes falla uno lo que non fallan ciento, 1135
nin fagan del consejo ligero espedimiento.

   Sobre los grandes fechos tener luengo Consejo,
e sean los que entraren tan claros como espejo,
lisonja nin cobdicia non traigan en pellejo,
e sean bien atantos que parescan concejo. 1140

   Entre todas las cosas sea siempre guardada
la grant pro comunal de la tierra lazdrada;
ca en tanto fue Roma de todos señoreada,
en cuanto así lo fizo; después, yaze abajada.

   E sean con el rey al consejo llegados 1145
prelados, caballeros, doctores e letrados,
buenos homnes de villas, que hay muchos honrados,
e pues a todos tañe, todos sean llamados.

   Quien del rey o del regno entendiere ocasión,
luego le aperciba e muestre su razón; 1150
segunt ley de Partida, caería en traición
el que lo encubriese un punto nin sazón.

   Los reyes deben ser muy mucho avisados
de bien examinar entre los sus privados:
non amen lisonjeros, nin mucho arrebatados; 1155
si así se engañaren, ellos son los culpados.

   Otrosí al Consejo deben siempre llamar
a aquellos que sopieren en tal caso fablar,
ca, segunt dizen en Francia, "mucho es de rebtar
aquel que se entremete de ánsares ferrar". 1160

   Quien non sabe la cosa nin la hobo ensayado
non puede en el consejo ser mucho avisado,
e serié grant perigro e grant yerro probado
si el tal Consejo hobiese a ser llamado.

   Séneca diz: «Las artes habrién buena ventura 1165
si los que las bien saben las toviesen en cura»;
ca nunca bien disputan en la Santa Escriptura
ferrero, carpintero, alfayate de costura.

   Segunt diz Sant Gregorio, débese entremeter
cada uno en su arte e en su menester, 1170
ca nunca puede un filósofo, con todo su saber,
gobernar una nao nin mástel le poner.

   Si quisieres fer nao, busca los carpinteros;
si quisieres zamarra, busca los pellejeros;
oficios son partidos caminos e senderos: 1175
por unos van a Burgos, por otros a Zebreros.

   El buen zelo me faze en aquesto fablar:
non digo por ninguno en esto acusar,
mas por apercebir; e conviene avisar
al que ha por consejos sus fechos gobernar. 1180

   Ca de tal masa somos formados, ¡mal pecado!,
que todos fallescemos, cualquier en su estado:
por ende el poderoso Señor sea rogado
que de nos emendar lo tenga en cuidado.

   En todos los estados hay perigros asaz: 1185
príncipes e señores, en guerra e en paz,
este mundo los turba e muy quejados faz;
quien cuida que ha sosiego, asaz tiene de agraz.

domingo, 3 de abril de 2016

Sem Tob y el lenguaje

2213 Mal es mucho fablar,
mas peor seer mudo;
ca non fué por' callar
la lengua, segunt cuido.

Malo es hablar mucho,
pero peor estar mudo;
que no se hizo la lengua
para callar, barrunto.

2217 Pero la mejoría
del callar non podemos
negar, mas toda vía
convien' que la contemos:

Las ventajas del callar
negar no podemos,
sino que es bien sin cesar
que las enumeremos.

2221 por que la miatad ende
quant'oyér'mos fablemos,
una lengua por ende,
dos orejas avemos.

De todo lo que oigamos,
la mitad hablemos
que una lengua y dos orejas
por eso tenemos.

2225 Quien mucho quier' fablar
sin gran sabiduría,
çierto en se callar
mejor barataría.

Quien mucho quiere hablar
sin gran sabiduría,
seguro que con callar
mejor negocio habría.

2229 El Sabio, que loar
el callar bien quería
e 'l fablar afear,
esta razón dezía:

El Sabio, que loar
el callar bien quería
y el hablar afear
esta razón decía:

2233 "Si fuesse el fablar
de plata figurado,
figurarie 'l callar
de oro apurado.

"Si el hablar fuese
como de plata formado
el callar sería
de oro repujado"

2237 De bienes del callar,
la paz uno de çiento;
de males del fablar
el menor es el riebto";

De los bienes del callar
la paz es uno entre ciento;
de los males del hablar
el menor es la crítica.

2241 e dizie más, a buelta
de mucha mejoría
qu' el callar ha, que ésta
sobrel fablar avía:

y decía también,
que entre muchas ventajas
que el callar tiene,
que tenía la siguiente sobre el hablar:

2245 sus orejas fazían
pro solament' a él;
de su lengua avían
los otros pro, non él:

Sus orejas le traían
provecho solo a él;
de su lengua lo sacaban
los otros, no él:

2249 "Conteçe al qu' escucha
a mí, quando yo fablo,
qu'él del bien s' aprovecha,
e riébtame lo malo";

"Sucede al que me escucha
a mí cuando yo hablo
que aprovecha lo bueno
y me censura lo malo";

2253 el Sabio por aquesta
razón callar quería,
porque su fabla presta
sól' al que la oía;

Por esta razón el Sabio
prefería callar razones,
porque su habla beneficia
solo al que la oye;

2257 e querie castigarse
en otro él callando,
más que se castigasse
otro en él fablando.

y quería aprender
de otro él callando
más que aprendiese
otro de él hablando

2261 Las bestias han afán
e mal por non fablar,
e los omres lo han
lo más por non callar.

Las bestias pasan trabajos
y males por no hablar,
y los hombres los pasan
más veces por no callar.

2265 El callar tienpo pierde,
e no l' pierd' el fablar;
por end' omre non puede
perden por el callar:

2269 el que calló razón
que l' cunpliera fablar,
no l' menguará sazón,
nin perdió por callar;

El que calló palabras que le correspondía pronunciar, no le faltará ocasión y nada ha perdido por callarse;

2273 mas quien fabló razón
que deviera callar
perdió y ya sazón
que non podrá cobrar.

pero quien pronunció palabras que hubiera debido callar perdió con ello ya una ocasión que no podrá recobrar.

2277 Lo que oy se callare
pued' se lo cras fablar,
mas lo que oy s' fablare
ya non se pued' callar:

Lo que hoy se calle se puede decir mañana, pero lo que hoy se diga no se puede ya callar:

2281 lo dicho dicho es;
lo que dicho non has,
dezirlo has después;
si oy non, será cras.

lo dicho dicho está; lo que no has dicho, lo dirás después; si hoy no, mañana será.

2285 Fabla qu' y non podemos
ningún mal afeyar
es la que espendemos
en loar el callar.

Un habla que no podemos en ella censurar ningún vicio es la que gastamos en alabar el callar.

2289 Pero, por que sepamos
que non ha mal sin bien
e bien e mal digamos
a cab' ellos, si tien',

Sin embargo, para que sepamos que no hay mal sin bien y digamos el bien y el mal el uno con el otro, si cabe,

2293 pues atant' denostado
el fablar ya avemos,
seméjame guisado
d' oy más que lo loemos;

una vez que ya hemos criticado tanto el hablar, me parece razonable que de aquí en adelante lo alabemos;

2297 e, pues tanto avemos
loado el callar,
sus males contaremos,
loando el fablar.

y, ya que tanto hemos alabado el callar, contaremos sus males, alabando el hablar.

2301 Pues otro non lo loa,
razón es que se loe;
pues otro non l' aproa,
que s' él mesmo aproe.

Puesto que otro no lo alaba, es justo que se alabe; puesto que otro no lo aprueba, que se apruebe él mismo.

2305 Con el fablar dixiemos
mucho bien del callar;
callando non podemos
dezir bien del fablar.

Con el hablar dijimos mucho bien del callar; callando no podemos decir bien del hablar.

2309 Por ende es derecho
que sus bienes contemos;
ca bienes ha él fecho
por que no l' olvidemos.

Por tanto, es justo que enumeremos sus bienes; pues tales bienes ha hecho él como para que no lo olvidemos.

2313 Por que tod' omre vea
que en el mundo cosa
non ha del todo fea
nin del todo fermosa,

Para que todo hombre vea que no hay cosa en el mundo ni del todo fea ni del todo hermosa,

2317 e el callar jamás
del todo no l' loemos,
si non fablás'mos, más
que bestias non baldriemos;

y nunca el callar lleguemos a alabar del todo, si no hablásemos, no valdríamos más que animales;

2321 si los sabios callaran,
el saber se perdiera;
si ellos non fablaran,
deçiplo non oviera.

si los sabios callaran, el saber se perdería; si no hablaran ellos, no habría discípulo.

2325 El fablar estrañamos
por seer él muy noble
e que pocos fallamos
que l' sepan commo cunple;

El hablar lo rechazamos por ser él cosa muy noble y que hallamos pocos que lo sepan usar como es debido;

2329 mas el que sabe bien
fablar, non ha tal cosa:
quien diz' lo que convien'
e lo demás escusa

pero cuando uno sabe hablar bien, no hay cosa comparable: quien dice lo que corresponde y lo demás lo elude,

2333 por bien fablar onrrado
será en toda plaça;
por él será nomrado
e ganará andança.

por hablar bien recibirá honores en todas las plazas públicas; por ello tendrá renombre y ganará prosperidad.

2337 Por razonarse bien
es el omre amado
e sin salario tien'
los omres a mandado.

Por discurrir bien se le ama al hombre y, sin pagarles salario, tiene a los hombres a su mandar.

2341 Cosa de menos costa
que tamaña pro tenga
non ha commo respuesta
buena, corta o luenga,

Cosa de menos coste y que tenga tanta cuenta, no hay otra como la buena respuesta, sea corta o larga,

2345 nin tan fuerte gigante
commo la lengua tierna
e que assí quebrante
a la saña la pierna.

ni gigante tan fuerte como la lengua tierna y que pueda de tal modo quebrar las fuerzas de la ira.

2349 Ablanda la palabra
buena la dura cosa,
e la veluntad agra
faz' dulçe e sabrosa.

La buena palabra ablanda la cosa dura, y torna dulce y agradable la voluntad áspera y agria,

2353 Si término oviesse
el fablar devisado
(que dezir non podiesse
si non lo aguisado),

Si el hablar tuviese unos límites bien marcados, de modo que no pudiese decir más que lo oportuno,

2357 en mundo non avría
cosa tant' preçïada;
la su gran mejoría
non podrie ser contada;

no habría en el mundo cosa tan preciada; sus grandes ventajas no podrían contarse;

2361 mas porque ha poder
de mal se razonar,
por end' el su perder
es más qu' el su ganar;

pero, como tiene la posibilidad de explicar mal su pensamiento, por eso es que sus pérdidas son más que sus ganancias;

2365 que los torpes mil tanto
son que los que entienden,
e non saben en quánto
peligro caer pueden.

que los brutos son mil veces más que los inteligentes, y no saben en todos los peligros que pueden caer.

2369 Por el fablar por ende
es el callar loado,
mas pora el qu' entiende
mucho es denostado;

Así es que por medio del habla se alaba el silencio; pero, en lo que toca al inteligente, merece mucha censura;

2373 ca el qu' aperçebir
se sabe en su fabla,
sus bienes escrevir
-non los cabría tabla.

pues el que en su habla sabe mantenerse alerta, no habría tabla de contabilidad en que cupiera la cuenta de sus beneficios.

2377 Buenos nomres sabemos
al fablar apellar
quantos males podemos
afeyar al callar:

Al hablar sabemos denominarlo por tantos buenos nombres cuantos son los males que al callar podemos reprocharle:

2381 el fablar es clareza,
el callar escureza;
el fablar es franqueza
e 'l callar escasseza,

el hablar es claridad, el callar oscuridad; el hablar es generosidad y el callar avaricia,

2385 el fablar ligereza
e el callar pereza,
e el fablar riqueza
e el callar pobreza,

el hablar prontitud y el callar lentitud, y el hablar riqueza y el callar pobreza,

2389 el callar torpedat
e el fablar saber;
e callar çeguedat,
fablar vista aver.

El hablar representa al callar y a sí mismo; no sabe el callar ni de otra cosa ni de sí mismo;

2393 Cuerpo es el callar
e el fablar su alma;
omre es el fablar
e el callar su cama;

Cuerpo es el callar y el hablar su alma; hombre es el hablar y el callar su cama;

2397 el callar es dormir,
el fablar despertar;
el callar es premir,
el fablar levantar;

el callar es dormir, el hablar despertar; el callar es reprimir y rebajar, el hablar liberar y levantar;

2401 el callar es tardada
e el fablar aína;
el fablar es espada
e 'l callar su vaína.

el callar es tardanza y el hablar enseguida; el hablar es espada y el callar su vaina.

2405 Talega es callar,
e el algo que yaze
en ella es fablar,
que provecho non faze

Una bolsa es callar, y el dinero que hay en ella es hablar, que no aprovecha para nada

2409 en quanto ençerrado
en ella estovier':
non será más onrrado
por ello cuyo fuer'.

en tanto que en ella esté encerrado: no recibirá por ello más honores aquél de quien él sea.

2413 El callar es ninguno,
que non mereçe nomre;
el fablar es alguno:
por él es omre omre.

El callar no es nadie, que no merece nombre; el hablar es alguien: por él es hombre uno.

2417 Figura el fablar
al callar e a sí;
non sabe el callar
de otre nin de sí;

El hablar representa al callar y a sí mismo; no sabe el callar ni de otra cosa ni de sí mismo;

2421 el fablar sabe bien
el callar razonar,
que mal guisado tien'
de s' lo gualardonar.

el hablar bien sabe discurrir sobre el callar, el cual mal avío tiene de poder pagárselo.

viernes, 12 de febrero de 2016

Juan Ramón Jiménez Dos sonetos

    RETORNO FUGAZ

¿Cómo era, Dios mío, cómo era?
—¡Oh corazón falaz, mente indecisa!—
¿Era como el pasaje de la brisa?
¿Como la huida de la primavera?

Tan leve, tan voluble, tan lijera
cual estival villano... ¡Sí! Imprecisa
como sonrisa que se pierde en risa...
¡Vana en el aire, igual que una bandera!

¡Bandera, sonreír, vilano, alada
primavera de junio, brisa pura...
¡Qué loco fue tu carnaval, qué triste!

Todo tu cambiar trocose en nada
—¡memoria, ciega abeja de amargura!—
¡No sé cómo eras, yo qué sé qué fuiste!



RAMA DE ORO


Doliente rama de hojas otoñales
que el sol divino enjoya y transparenta,
cuando hurta el sol la nube, polvorienta
rama es, de miserias materiales.


Todas las maravillas inmortales
que la hoja de oro exalta y representa,
se las lleva la hora turbulenta
al centro de los senos celestiales.


Corazón, seco, vano y pobre nido
en que los sempiternos resplandores
hallan, un punto, refuljente calma.


Cuando el amor te deja en el olvido,
se truecan en cenizas tus fulgores
y es vil escoria lo que creíste alma.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Pedro de Quirós, Poemas

De Pedro de Quirós

Madrigal

Tórtola amante, que en el roble moras,
endechando en arrullos quejas tantas,
mucho alivias tus penas, si es que lloras,
y pocos son tus males, si es que cantas.
Si del a que enamoras
el desdén te desvía,
no durará el desdén, pues tu porfía
está un pecho de pluma conquistando.
¿Podrá un pecho de pluma no ser blando?
¡Ay de la pena mía,
en que medroso y triste estoy llorando,
y enternecer procuro
pecho de mármol, cuanto blanco duro!


Soneto.

A las ruinas de Itálica, o Sevilla la Vieja.

¡Oh Italia breve!, ya tu lozanía
rendida yace al golpe de los años.
¿Quién, con la luz que dan tus desengaños,
en la sombra veloz del tiempo fía?

Cedió tu pompa a la fatal porfía
de tirana ambición de los extraños;
mas hízote el ejemplo de tus daños
libro de sabios, de ignorantes guía.

Mal dije, no humilló tus torres claras
tiempo ni emulación con manos fieras,
que, a resistirte, de los dos triunfaras:

Morístete de ver que, si hoy vivieras,
ni a tus hijos más lauros les hallaras
ni del mundo en el ámbito cupieras.

Dulces desvelos de mi amor nacidos,
con suspiros y lágrimas crïados,
¿en qué favor os arrojáis fiados,
si no son vuestros ruegos admitidos?

Por mares de rigores conducidos,
todo es peligro cuanto veis turbados,
sin el remedio de comunicados
y sin la recompensa de ofrecidos.

Ningún alivio vuestra pena siente,
ningún remedio espera vuestro daño,
aunque más el dolor os atormente.

Pero si él os sacare de este engaño,
¡oh cuanto deberéis al accidente,
que no hay dicha mayor que un desengaño!